En Sao Paulo, la ciudad brasileña más populosa, ha habido nuevas protestas de activistas feministas contra la violación colectiva que una chica sufrió hace semanas y que ha manchado internacionalmente el nombre de #Brasil pocas semanas antes de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, en donde ocurrió la violación. Exigen que desaparezca la “cultura de la violación”, que provoca esa frecuencia de estos actos sórdidos, con pancartas como “Enseñe a su hijo a respetar”, “Estamos todas sangrando” o “Cuando digo NO, es NO”.

Hubo detenidos por aquel suceso, entre ellos un joven futbolista, pero no demasiados, teniendo en cuenta que según el vídeo que mostraba lo ocurrido a la chica, se sentía decir que la habían violado treinta y tres hombres, estando ella desnuda y desmayada, con sangre sobre sus órganos genitales.

Anuncios
Anuncios

Ello lo han simbolizado las manifestantes, que eligieron los bajos del Museo de Arte de Sao Paulo, formando luego una cadena humana alrededor de él, con prendas de ropa interior manchadas de sangre, como la chica violada, y recordando que cada año, en Brasil, son violadas miles de mujeres, unas 50.000, sin apenas castigo para sus agresores. O por que no se atreven a poner denuncia, o por el machismo de la misma Policía brasileña, que le hizo preguntas a la víctima de Rio que dejaban al mismísimo Torrente como un feminista radical, como si quisieran que ella dijera que lo suyo fue consentido o que nunca ocurrió tal violación.

En el manifiesto se acusó también al Gobierno interino federal, del Presidente interino Michel Temer, de haber suprimido un Ministerio que ayudaba a luchar contra esta lacra, algo que en Europa Occidental ya habría tenido medidas condenatorias eficaces.

Anuncios

Ya hubo otra manifestación importante en Rio de Janeiro, en la playa de Copacabana, con 420 bragas extendidas en la arena simbolizando que allí una #Mujer es violada cada tres días.

Sobre la investigación que sigue para encontrar a los violadores, los investigadores piensan que la violación fue por grupos separados, es decir, primero fueron siete o nueve hombres, luego otros grupos. Todos ellos serían de una banda de narcotraficantes de las favelas de Rio, infestadas de toda clase de delincuentes, algunos mejor armados que el mismísimo Ejercito, como vimos en la película brasileña Cuerpo de Élite, ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín de 2008.

La chica, que aún no ha superado lo que le pasó, y será difícil que así sea, sufrió ataques a través de las redes sociales, de hombres siempre, que la acusan de mentirosa, la amenazan de muerte y toda clase de detalles sórdidos contra ella. Algo que en Europa Occidental desataría una solidaridad del 99 % de la gente, hombres incluidos, con ella, en países como Brasil, con una educación machista, desgraciadamente es normal ver a casi todos los hombres solidarizarse con el violador o el maltratador, como si él fuera la víctima y el maltratado. #Violencia de género