Tenía un nombre que no hacía tener ninguna sospecha, Detector de Coincidencias, pero cuando se ha descubierto su verdadero propósito al ser creada, la plataforma de Internet Google ha decidido retirarla inmediatamente, ya que viola sus normas contra el #Racismo y la xenofobia.

Formaba parte de la herramienta Google Chrome, que sirve para cualquiera que navegue por Internet abrir páginas web igual que Internet Explorer, por ejemplo, pero tenía un secreto propósito final, y absolutamente siniestro: las coincidencias que esta extensión de Google Chrome podía detectar era si tal o cual persona tenía apellidos judíos.

Sí, apellidos judíos.

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O de otras etnias, o de quienes los supremacistas, defensores a ultranza de la pretendida superioridad, moral o por que sí, de la raza blanca sobre todas las demás, o simplemente de quienes ellos califiquen de “antiblancos”, que en su paranoia incluye a cualquier ser humano que ponga a la raza blanca en cualquier lugar que no sea en un pedestal o en un altar.

La extensión utilizaba una palabra encerrada en un triple paréntesis, (((Teknautas))), con el que señalaban, como si le marcaran a fuego en la piel, a gente que según los racistas fueran de “sangre sucia”, o apelativos despectivos parecidos que siempre utilizan, en su infinito aire de superioridad y megalomanía. Incluso los incluyen en lo que denominan “La destrucción de la Familia [en general] por parte de los judíos”.

Antes de ser clausurada, 2.500 usuarios la utilizaban habitualmente y había sido calificada con cinco estrellas en la tienda de aplicaciones de Google Chrome. No sabemos si por calificación propia de Google o lo que le puntuaban dichos usuarios.

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Los racistas han utilizado el Detector de Coincidencias para los más delirantes propósitos, sean señalar a quienes según ellos conspiran contra la raza blanca, acusándolos de supuestas conspiraciones mediáticas y políticas, incluyendo a Hollywood con sus películas que denuncian el Holocausto, indicando siempre que La Meca del Cine está “infestada de judíos”, o a gente que sin ser judía o incluso siendo blanca, acusan de venderse a los “antiblancos”.

Llegó la cosa al colmo de que, conociendo los tics racistas del candidato a la Casa Blanca republicano Donald Trump, que le ha llevado a ser admirado por la extrema derecha europea (un seguidor de Trump tiene en su Twitter como foto la de Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de la líder del FN francés) y que incluso alguien, en Twitter, retocó la foto de un campo de concentración nazi cambiando su nombre por la traducción alemana del eslogan de Trump (“Volver a hacer grande a América”) y poner en el suelo del campo de concentración “Trump for President 2016”, mandándola al Twitter del periodista judeoamericano Jonathan Weisman, detractor del candidato.

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Sólo dejan en paz a los periodistas que apoyen devotamente a su ídolo.

Esta aplicación permite incluso incluir en ese triple paréntesis apellidos de gente que apoye a Hillary Clinton, la adversaria de Trump cuando las próximas elecciones presidenciales de EE.UU. Da lo mismo que sean blancos o “alto y rubio como la cerveza”; apoyar a Clinton en vez de a Trump les califica de enemigos de la raza blanca a esos fanáticos. #Estados Unidos