Las banderas de los edificios de Gobierno de los #Estados Unidos están a media asta, una vez más, el fanatismo hace estragos en la humanidad de 50 muertos y 53 heridos en la discoteca PULSE ubicada en el centro de Orlando en la madrugada del domingo 12 de junio.

Mientras Obama se dirigió a la Nación diciendo que el ataque era un acto de #Terrorismo, de odio e intolerancia y Hillary Clinton escribió en un tweet: ¨Desperté con la devastadora noticia de FL. Mientras esperamos más información, mis pensamientos están con los afectados de este horrible acto¨  Donald Trump aprovechó de hacer campaña política, pidiéndole la renuncia al Presidente Obama y atacando a Clinton por no ser lo suficientemente duros con el terrorismo.

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Pero el resto de la humanidad sólo ve en este atentado un síntoma de maldad que llena de dolor y enluta a muchas familias, además de que se preguntan por qué es más fácil en Estados Unidos comprar un arma que un medicamento.

Es el atentado más grande después del de las Torres Gemelas, perpetuado por un joven de 29 años quien antes de llevar a cabo su ¨hazaña religiosa¨ llamó al 911 para identificarse como seguidor de un grupo islámico, aunque su padre dijo que la HOMOFOBIA, lo había llevado a cometer este crimen ya que en días anteriores, su hijo, Omar Mateen, se había enfurecido al ver a dos hombres besándose.

Una vez más los habitantes del país más poderoso del planeta, se ve sumergidos en  el miedo y la duda acerca de lo que se puede esperar de estos insurrectos, quienes en nombre de su Dios (Ala), cometen un acto tan abominable.

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Porque no sólo llegó disparando como un loco dentro de la discoteca donde más de 300 personas asistían a un show latino, sino también mantuvo a algunos como rehenes hasta que la policía pudo entrar.

Según lo reseña la página web de UNIVISIÓN, mientras se transmitía el show por PERISCOPE, se recibió un mensaje que decía ¨Espero que tiroteen ese lugar¨. Una hora y media más tarde, un joven puertorriqueño, quien amenizaba el evento, le dijo a su compañera que deseaba irse, sin ni siquiera imaginar lo que sucedería…en ese momento comenzó la balacera.

Los testimonios de los sobrevivientes son espeluznantes, gente muerta, otros vivos sangrando; una persona tuvo que taparse con varios cadáveres para que no lo vieran y la mataran también. Una noche que brillaba se transformó en oscuridad y pesadilla para todos los testigos de una masacre jamás imaginada.