No es nueva la tendencia, ya desde hace años se habla de que el índice de natalidad en el Estado español es de los más bajos de Europa, aunque luego se piense lo contrario al ver la gran cantidad de #Niños y niñas que se ven por la calle.

La última vez que hubo esta tendencia negativa fue en 1942, en plena postguerra española, con la miseria general de la época, sus cartillas de racionamiento y la guerra en el resto de Europa, sin contar los miles de personas que tuvieron que exiliarse, huyendo de la dictadura franquista.

El informe del INE muestra que el año pasado hubo 419.109 nacimientos, y por el contrario, 422.276 muertes.

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Asimismo, desde 2014, hubo un 2 % menos de nacimientos y un aumento del 6’7 % de los fallecimientos.

Los expertos dicen que ello ocurre por que desde 2009 hay menos mujeres en edad fértil. También que vienen de generaciones nacidas en las décadas de 1980 y 1990, con menos hijos. También cuenta que hay mucha gente que se ha ido al extranjero, y menos gente que ha llegado de fuera, como aquellos inmigrantes latinoamericanos, sobre todo de Ecuador, que ayudaron mucho a estabilizar la natalidad española, pero muchos de ellos han ido volviendo gradualmente a sus países, por la #Crisis económica y por sentirse siempre ciudadanos de segunda en España, los motivos de ello ya conocidos.

Luego, que las mujeres cada vez esperan más años para tener hijos, una tendencia que actualmente ronda los 32 años de media.

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Ha subido una décima la cifra media de nacimientos anual, lo cual tampoco es demasiado optimista sobre lo que deberían ser la cifra media adecuada, siempre ciñéndonos a quienes piensan siempre en el relevo generacional, en un país donde el número de ancianos aumenta cada año.

Pero las nuevas generaciones han ido aprendiendo otra manera de vivir, lejos de aquella obsesiva tendencia de que la familia tenía que ser no sólo con muchos hijos, sino con que la #Mujer debía estar solamente en casa, “en casa y con la pata quebrada”, como dice uno de aquellos dichos machistas de otros tiempos.

Al incorporarse la mujer al trabajo fuera de casa, aprendieron ellas a compaginarlo con la vida familiar, e incluso los hombres, antes totalmente opuestos a ello, aprendieron a cuidar de los hijos, como hacen en los países nórdicos, pioneros en la igualdad no sólo de género, sino de cómo compartir el cuidado de los hijos. Aunque España sigue siendo muy machista en todo esto, algo que le sigue sacando los colores al compararse con Europa.

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También pasa que la crisis económica no ayuda a tener hijos, algo muy costoso. Luego puede influir el tipo de hijos que se quieran tener, conociendo la tendencia de muchos maridos españoles a desear sólo hijos varones, despreciando absolutamente a las niñas, entre innumerables problemas que aquí, por falta de espacio, no podemos citar todos.

Otro problema es que, al contrario que en los países nórdicos, no se ayuda tanto a las mujeres embarazadas a compaginar trabajo y familia, incluso que puedan trabajar estando encintas. Algunas mujeres siguen siendo despedidas del trabajo por esto último.