Es bien conocido que las relaciones de pareja son muchas veces complicadas y por lo general los que están afuera tratan de no inmiscuirse cuando notan algo extraño en el comportamiento de alguno de ellos. Pero ignorar esas señales puede causar un daño terrible a la persona abusada ya que ella, al ser la víctima, está en constante peligro y no tiene la capacidad de defenderse.

            Por lo general es difícil percatarse de quién es un abusador, ya que estos personajes se esconden detrás de un modo de ser muy amable, simpático, colaborador y hasta exageradamente humanitario cuando interactúa con los demás. Pero esto es sólo una fachada; en su relación íntima el abusador se encarga de ¨controlarlo todo¨; él toma las decisiones, él es el centro del universo, él manda, él impone.

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            El abusado se va replegando y aceptando las exigencias del abusador, para mantener ¨la paz¨ del hogar o de la relación, cuando aún no viven juntos. La víctima se va alejando de sus seres queridos: familia y amistades, porque su verdugo sólo la quiere para él, no desea compartirla ni que se sienta agradada o feliz con otra persona que no sea él.

            Los tratos crueles e inhumanos van creciendo a medida que el abusador se da cuenta de que su víctima es frágil y moldeable a sus deseos. Él grita, vocifera, exige que en la vida diaria los detalles pequeños se hagan como él desea porque de la manera como lo hace el abusado está siempre mal hecho.

            Así la persona abusada va perdiendo la autoestima y con ella su alegría y su paz. El abusado se aísla en sus pensamientos y preocupaciones cuando está en grupo, por lo que no comparte ni participa, se encierra en su propio mundo.

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            Mientras tanto, en las reuniones familiares o con amigos, el abusador habla constantemente para llamar la atención y hasta interrumpe cuando su víctima interviene haciendo algún comentario. Llega un momento en el cual se pone tan agresivo que habla mal de su pareja en público y está no se defiende.

            Algunos abusados terminan por pensar que este es el destino que les toca vivir porque les han enseñado que el matrimonio es para toda la vida y deben aguantarlo; otros poco a poco se van dando cuenta que no vale la pena seguir siendo víctimas, por lo cual, el día menos pensado toman la decisión de enfrentarse  a su verdugo.

            Enseguida él se hace la víctima, niega su mal comportamiento, llora y hasta pide perdón por algo que no ha hecho. No acepta la verdad y mucho menos que lo dejen. Amenaza a veces, implora en otras oportunidades, pero por sobre toda las cosas trata de manipular y mucho más cuando hay hijos de por medio.

            Un abusador es una persona cobarde que se esconde detrás de los gritos y el mal carácter, pero cuando la víctima lo enfrenta, no consigue la manera de sobreponerse a ello y puede llegar a herir o hasta a matar.

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Tanto hombres, como mujeres, niños o ancianos, pueden ser víctimas de un abusador y es la sociedad entera quien debe estar alerta para recurrir a las autoridades pertinentes en caso de que las personas abusadas lo requieran. #Violencia de género #Ciudadanos #Mujer