Vivimos en una sociedad en que las relaciones de pareja son, en ocasiones, difíciles de mantener en el tiempo, y esto conlleva muchas rupturas  dando pie a  separaciones y divorcios. Por tanto tener pareja no es fácil pero tampoco es imposible pues todo es cuestión de saber dónde están los límites para no desarrollar comportamientos o actitudes tóxicas que pongan en peligro una relación.

Todos aspiramos a encontrar a nuestra media naranja. El problema radica en hacer una buena elección. El ser humano ha nacido para unirse a otra persona con la cual complementarse y disfrutar de los placeres de la vida; una persona que nos entienda y nos comprenda, a la par que nos apoye en los momentos buenos y en los no tan buenos, pero teniendo en cuenta que no somos propiedad de nadie.

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Sin embargo si nuestra pareja nos hizo daño en el pasado, no podemos echárselo en cara cada vez que se discuta. Por consiguiente si nuestra pareja nos traiciona podemos optar por: perdonarlo y continuar con la relación siendo comprensivos y pacientes, o dejarlo antes de hacerse más daño.

Tampoco podemos permitir que nuestra pareja dirija nuestra vida, de modo que tengamos que hacer lo que ella quiera. Por ello es muy importante entablar una comunicación abierta, clara y sincera,exenta de toda manipulación psicológica, expresando lo que realmente sentimos sin miedo. La otra persona no está obligada a seguirnos pero podemos dejarle claro que nos agradaría contar con su apoyo incondicional.

Por otro lado, debemos evitar ser amenazados para conseguir un cambio. No debemos dramatizar una relación a la vuelta de cambio ante cualquier mal gesto, palabra o reacción, creyendo que eso es el fin.

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A veces los problemas y el estrés de la vida cotidiana nos hacen decir o hacer cosas que en el fondo no queremos decir o hacer. Ante ello es necesario hablar con respeto sobre los puntos débiles y aspectos negativos que puedan estar interfiriendo en la relación.

También en ocasiones echamos la culpa a nuestra pareja si hemos tenido un mal día, pues antes de echárselo en cara es necesario saber los motivos por los que nos sentimos mal. Todo antes de montarle un "pollo" y refregarle que es un egoísta. Si bien es cierto que cada cual necesitamos nuestro espacio vital y eso es totalmente compatible con el hecho de tener pareja.

Los celos, tan frecuentes en las relaciones , no casan con la palabra amor. No debemos tolerar que nos controle en aspectos como nuestras amistades, si salimos o dejamos de salir, nuestra vestimenta o espiar nuestro móvil. No hagamos una montaña de arena a los mensajes, abrazos o palabras bonitas que nuestra pareja dedique a  otra persona porque puede tratarse de un comportamiento cortés, sin pretender ir más lejos.

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Este pensamiento refleja una falta de autoestima, un estado psicótico por lo que es necesario confiar en nuestra pareja.

Por último,en caso de problemas sentimentales son muy típicos, en las relaciones largas, los regalitos o viajes que se hacen para tapar esos problemas. Con ello se consigue que los problemas vuelvan a aparecer. Así pues lo mejor es hablarlo con calma y respeto intentando buscar soluciones. 

Concluyendo, el amor no es fácil pero tampoco es tan complicado como creemos si ponemos de nuestra parte por conseguir una relación sana y feliz en que podamos encontrar ese equilibrio emocional para sentirnos plenos. #Sexualidad #Mujer