No ha sido como les pasó el año pasado a sus colegas de Charlie Hebdo, pues El Jueves es una revista más modesta y no tan mundialmente famosa. Sólo ha sido una agresión en plena calle a su directora, aunque un puñetazo tan alevoso siempre es peligroso.

Hacía pocas horas que la revista publicó una portada incisiva contra el auge de la ultraderecha en Europa, con el título “Plaga de nazis”. En ella, se ve una manifestación de nazis de cabezas rapadas en su totalidad, muchos de ellos llevando banderas con la cruz gamada. Un niño y su madre observan la escena. El niño, perplejo, le pregunta: “Mamá, ¿por qué son calvos todos esos señores? ¿Tienen cáncer?” Ella, resignada, contesta: “Ojalá”.

Pues esta mañana, Mayte Quilez, directora de El Jueves, volvía a su casa de Barcelona después de hacer footing por el barrio.

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Entonces, un hombre encapuchado se le acercó y le arreó un puñetazo, con un puño americano en el puño utilizado, huyendo inmediatamente. Así, sin decirle nada.

Cuando se repuso, Quilez estaba decidida a poner #Denuncia por ello ante los Mossos d’Esquadra. Al saltar la noticia a las Redes, todos se solidarizaron con ella y con la revista, en especial otra revista satírica española, Mongolia. En su cuenta de Twitter le mandaba su apoyo, a ella y a los trabajadores de la revista.

Sólo en España hubo un atentado a una revista satírica. Fue en 1978 a la desaparecida El Papus, con una bomba que le estalló en la cara al conserje de la revista, resultando muerto.

Hace casi dos años, muchos de los dibujantes de El Jueves se fueron de ella y fundaron otra revista, Orgullo y satisfacción, sólo disponible por Internet y que de vez en cuando, con un gran esfuerzo, consigue imprimir algunos ejemplares.

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Sabemos que fue por autocensurar una portada sobre la proclamación como nuevo Rey de Felipe VI, lo que no gustó nada a Vergara, Manel Fontdevila y otros.

Pero El Jueves se rehízo e incorporó nuevos dibujantes, que poco a poco han recuperado el carisma de antes, con las ideas de los nuevos. Y daba en la diana de sus críticas cada semana en su portada. Esta semana han ido más lejos, casi en la línea de un Charlie Hebdo, al aludir a desear cáncer para unas personas detestables como los extremistas nazis. O que supieran en carne propia cómo es el mal que ellos mismos provocan y provocaron sus antecesores el siglo pasado en Europa. Ahora, este ataque le da un valor que parecía no tener, el ser de los pocos que se atreve a responder a quienes hacen un mal inmenso a la sociedad.

No se sabe si aumentará en ventas, como cuando la censura a la portada que satirizaba a Felipe y Letizia, entonces Príncipes, intentando tener sexo (por el “Cheque Bebé”) diciendo él “Esto es lo más parecido a trabajar que he visto en mi vida”, en clara alusión al papel simplemente representativo y casi nulo que el Monarca español tiene en la actual Monarquía Constitucional, que le deja casi sin capacidad de decisión propia. #Humor