Hace aproximadamente 3 meses, diversos medios de comunicación incluían en sus páginas la historia de Diego, un joven de 11 años que decidió quitarse la vida al no soportar el maltrato que estaba viviendo en su centro por parte de sus compañeros de aula. Lejos quedan los nombres de Jokin, Carla o Aranzazu, todos ellos también víctimas de un sinfín de insultos, vejaciones y malos tratos que convirtieron su estancia en las paredes del aulas en una prisión de la que se veían incapaces de salir. 

Ahora, la revista Interviú ha dedicado un espacio a la historia de Diego, un nuevo caso de la innumerable lista de jóvenes que han sido acosados.

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Un joven de Secundaria diagnosticado con el síndrome de Asperger que se refugia en el dibujo como una vía de escape a la mala situación por la que pasa en su centro. Un acoso constante del que la familia advirtió a la escuela y que desde la dirección se desmiente. 

Es el drama de unos jóvenes que normalmente responden al perfil de introvertidos, con poca seguridad en sí mismos, con una alta capacidad o una discapacidad de la que a menudo los acosadores sacan provecho para convertir su vida en el centro como un infierno. Según fuentes del País, se estima que el 9,3% de los estudiantes en edad escolar ha sufrido ocasionalmente o sufre acoso, siendo el porcentaje mayor en las chicas que en los chicos. (10,6 % en las mujeres y 8% en los hombres)

Pero al acoso verbal y físico se le ha unido el ciberacoso.

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La nueva revolución digital y la aparición de una generación net enganchada a las móviles y las #Redes Sociales ha supuesto un gran avance en materia de comunicación y #Educación, pues la inclusión de las TIC en las aulas escolares ha supuesto un cambio en la forma de educar, fomentando la interacción entre los jóvenes. No obstante, estas ventajas en el terreno educativo tiene sus connotaciones negativas. La utilización de Facebook, Twitter o Instagram como una forma de acoso es frecuente y, a si mismo, una actividad a combatir. 

La solución pasa por una correcta alfabetización mediática y digital. Profesores y familias deben educar a sus alumnos o hijos en materia de comunicación, con el fin de que las nuevas tecnologías no se conviertan en un mecanismo más que agrande el acoso escolar, sino como una iniciativa que permita la relación con sus iguales de forma sana y divertida.  #Escuelas