En la película americana “JFK, caso abierto” de Oliver Stone, que reconstruye la minuciosa investigación del juez Jim Garrison (Kevin Costner) del asesinato del Presidente John F. Kennedy, en Dallas, en noviembre de 1963, hablando con uno de sus colaboradores, le pregunta: “¿Te gusta Shakespeare? ¿Te acuerdas de “Julio César”? Bruto y Casio eran hombres honorables…”

Garrison aludía a la obra teatral de uno de los mejores autores de todos los tiempos sobre el asesinato de César un día como hoy, el 15 de marzo del año 44 antes de Cristo. Y que unos años antes había sido llevada al cine de manera magistral por Joseph Leo Mankievicz con un extraordinario reparto (Marlon Brando, James Mason, John Gielgud…). Le servía como perfecta metáfora del magnicidio de Kennedy y la conspiración contra él.

Anuncios
Anuncios

Aunque lo de César era con motivos diferentes a los del Presidente.

Esos motivos eran que los senadores romanos que planearon su asesinato fue por su ambición desmedida y sus pretensiones de tirano (había decidido abolir la República Romana y proclamarse Emperador con poder absoluto, algo parecido a lo que ya hacía en el momento de su muerte), mientras que Kennedy quería reformar su país, anquilosado por el racismo y la desigualdad.

Julio César había acumulado poder después de la guerra civil que tuvo contra Pompeyo, antaño aliado suyo, y los senadores, viendo su deriva hacía la tiranía, decidieron tomarse la Justicia por su mano, como se hacía en su tiempo. Hoy en día habría golpe de Estado y sería sometido a juicio, si lo miramos con los ojos del siglo XXI. Fue apuñalado hasta 23 veces por varios senadores a la vez, y los historiadores discuten si él dijo antes de morir “¿Tú también, hijo mío?” o “Et tu, Brute”, al no haber datos del todo fiables.

Anuncios

Cayó fulminado ante la estatua de Pompeyo, su antiguo rival. Casi todos sus asesinos tenían fama de honorables, es decir, no eran delincuentes.

Fue un personaje muy complejo, es conocido su amor con la reina egipcia Cleopatra, con quien tuvo a su hijo Cesarión (no reconocido por él), que sucedería a su madre como Ptolomeo XV. Aunque él tenía mujer, Calpurnia, su tercera esposa. Tuvo descendencia biológica (Julia) y adoptada (César Augusto, que fue Emperador y abuelo de Claudio). También sedujo a muchas mujeres romanas de clase alta y a otras reinas extranjeras, algo que el cine ha mitificado.

Fue un genio militar, brillante escritor e historiador, también un gran orador… Mejor leer biografías sobre su vida, hay muchas muy completas, con lo que tendremos una idea clara de él, que fue tan amado como odiado en su tiempo, igual que ahora, ya que si narramos aquí mismo su vida, necesitaríamos cientos de páginas, con sus batallas, sus decisiones políticas que beneficiaron a su pueblo o le perjudicaron, sus escritos como “La Guerra de las Galias” o un tratado de Astronomía, de los cuales sólo se conserva el primero.

Anuncios

Los cómics franceses de Astérix y Obélix le presentaban, igual que a los romanos, como un invasor sin entrañas, aunque él, hábil político, era el único romano que jamás recibía palizas de los galos invencibles gracias a la poción mágica de Panorámix, e incluso algunas aventuras acababan con él estrechándose la mano cordialmente con sus enemigos o comiendo con ellos. Una buena metáfora de cualquier político. #Historia antigua