Hace apenas unos días se daba a conocer una sentencia inusual en la que, el Tribunal Supremo, daba el visto bueno para que los padres accedieran a los perfiles de las redes sociales de sus hijos.

El acosador sexual de una niña de 13 años en Tarragona, abrió el debate sobre una posible violación del derecho a la privacidad de los menores de edad. Para el Tribunal que dictó sentencia, prima el deber de los padres de velar por el bienestar y la seguridad de sus hijos menores. En el caso que, sienta precedente, la madre de la niña acosada conocía la clave de la cuenta de Facebook de su hija. Fue fundamental la presentación de las pruebas que la mujer recogió de los mensajes que el hombre le escribía a la niña.

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La defensa del abusador argumentó que, ni la menor, ni el hombre habían consentido se tuviese acceso a estas cuentas, por lo que se vulneraba ambos derechos a la privacidad.

Descartada de raíz esta alegación queda preguntarse si, de ahora en más, existen límites para controlar a los hijos menores. El Supremo lo ha dejado claro, sí, el límite está concedido por el rol (quién cuida y protege al menor) y el supuesto de que se está cometiendo un acto delictivo o criminal.

Se estima que en el país se produce una agresión sexual cada 90 minutos. Pese a lo alarmante de la cifra, algunas organizaciones comentan que, a nivel mundial, solo se denuncia cerca de un 20 % del total. Es por esta razón que, suele llamarse a este tipo de agresión “violencia Invisible”, algo que queda solamente en lo privado.

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Los nuevos delitos contra menores en #Internet son el Ciberbullying, el Sexting, que es el intercambio o envío de material sexual y por último el Grooming. Es considerado Grooming aquel perfil, verdadero o falso, creado por un adulto para chantajear, acosar o abusar de un menor. No es necesario que se produzca un encuentro personal para que se convierta en delito.

Cuanto mayor es la edad del menor más difícil resulta para los padres conversar y poner límites ante las redes sociales. Tanto han crecido este tipo de delitos, que hay tipologías desconocidas hace 10 años. Para algunos especialistas, parte del problema radica en que los adultos brindan acceso a la tecnología, pero no dan información de cómo usarla correctamente y con seguridad. Muchas veces por propio desconocimiento y otras para evitar conflictos con hijos adolescentes.

Es fundamental, para evitar cualquier tipo de acoso cibernético a menores, que sean conscientes de la importancia de su privacidad. Enseñar e inculcar que la intimidad es un valor que debe cuidarse y protegerse.

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Se estima que cerca de la mitad de los padres de hijos que acceden a internet no hablan, ni lo han hecho, de los peligros que conllevan las redes.

Resulta fundamental, para ayudar a los menores y prevenir esta clase de acoso, enseñarles a configurar las opciones de privacidad de manera minuciosa y detallada. Se recomienda que la actitud ante la privacidad sea proactiva, es decir, analizar y reparar en contenidos, qué y por qué se publica información y fundamentalmente, enseñar los límites entre lo que puede hacerse público y lo que corresponde al ámbito de la privacidad. #Educación