Hace tiempo, una película francesa, “Made In France”, de Nicolas Boukhrief, tuvo su estreno aplazado por su contenido extremo de carga social sobre un periodista infiltrado en un grupo yihadista que planea atentar en Paris. Ello fue antes de los atentados yihadistas de noviembre. Finalmente, se estrenó en VOD (Video On Demand), es decir, en plataformas de pago en Internet, cancelando la salida en cines franceses que tenía prevista para evitar disturbios, no sólo ahora, sino incluso antes de los atentados.

 

Luego, la polémica con la edad adecuada para “La vida de Adèle” o “Anticristo”, por presiones de grupos ultrarreligiosos, que por ahora están prohibidas hasta que la Justicia decida, aunque ya hace tiempo que salieron en DVD y muchos franceses la tienen en su casa, por no hablar de que pueden comprarla en el extranjero.

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Ahora, según cuenta Le Monde, la distribuidora francesa Paname Distribution ha renunciado a estrenar en Francia “Black”, película belga de denuncia social de Adil El Arbi y Bilall Fallah, sobre dos adolescentes enamorados, un amor imposible, ya que ella es negra y magrebí. Se ambienta en el barrio de Matonge, en Bruselas, donde vive una importante colonia de origen congolés.

 

Fue presentada en los Festivales de Toronto y Gante, y en Bélgica ha sido éxito de taquilla, aunque hubo incidentes en alguna sala durante su estreno. Pero el estreno en cines franceses se cancela “después de la prohibición de la película a los mayores de 16 años por la Comisión de Clasificación, y por las reticencias de los exhibidores de #Cine a programarla en sus salas dentro del contexto actual, anulamos su distribución en salas de cine”, ha explicado Paname Distribution en un comunicado, pensando en sacarla directamente en plataformas de pago en Internet.

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Hay otras películas que se encuentran con que los exhibidores de la mayoría de cines franceses, igual que pasa en España y en otros países, no las quieren en sus salas por que no las ven rentables, sólo quieren películas que llenen sus salas desde el primer día, y estas películas, según ellos, dejan las salas casi vacías en cada proyección.

En nuestro país, no ha habido casos parecidos de prohibición de películas por la coyuntura actual del #Terrorismo islamista, salvo el aplazamiento en 1991 del estreno de la película americana “No sin mi hija”, protagonizada por Sally Field, basada en hechos reales, que no pudo estrenarse hasta unos meses después de la Guerra del Golfo. Narraba la huida de Irán de una mujer americana casada con un iraní que cambia de la noche a la mañana al volver a su país y tornarse fundamentalista. Por ello, ella decide abandonarle, llevarse con ella a su hija, a la que él pretendía convertir al Islam, y después de una odisea, llegaba a Turquía.

El caso más sonado de prohibición de una película aquí más reciente fue el de “A Serbian Film” de Srdjan Spasojevic, exhibida en el Festival de Sitges, prohibida aquí por un juez en 2010 por su carga extrema de truculencia al querer denunciar sin tapujos la locura colectiva instalada entre los serbios, con escenas inenarrables como la violación de un bebé por un hombre, aunque la escena fuera rodada con un muñeco.

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El Director del Festival de Sitges fue denunciado por grupos ultrarreligiosos por haber permitido proyectar esta película, pero fue absuelto por ello.

 

“A Serbian Film”, en cambio, fue estrenado sin problemas en otros países sin ninguna queja o denuncia. #Drogas