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Afrontar los exámenes “con garantía”, es decir, cambiando el miedo por la seguridad de que se está bien preparado y se va a aprobar es el deseo de estudiantes de institutos y universidades que, llegado el mes de febrero, se presentan a las temidas pruebas.

Atrás han quedado las Navidades y el Carnaval, periodos que lejos de favorecer la disciplina del estudiante, lo han abogado al entretenimiento fuera de las aulas. Por eso son muchos los alumnos que en busca del milagro de última hora se acercan estos días a las academias de apoyo.

Sin embargo, los atracones finales y los remedios de última hora no son buenos consejeros, tal como explica el profesor Raúl Mercado, socio de la academia Ludic, ubicada en la calle Padre Claret de Las Palmas de Gran Canaria.

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Mercado apuesta desde su centro por una enseñanza transversal en la que los niños aprendan a estudiar, de modo que esas técnicas y ese plan de estudio pueda guiarlo a lo largo de su carrera académica, incluido si así lo desea, a su paso por la facultad.

“Nosotros desde el inicio planteamos un sistema en el que no se dieran clases exclusivas, sino que el estudiante tuviera a su alcance a distintos profesores, de modo que, desde que el niño entra hasta que sale, siempre hay docentes a su disposición en función de sus necesidades, desde física hasta filosofía”, explican desde la academia, desde donde destacan que a veces el ritmo en los colegios no encaja con determinados escolares. Ellos además están especializados en niños con algún tipo de trastorno del desarrollo o déficit de atención. 

Y para acompañar al estudiante, lo primero que hacen es solventar el primer error que cometen los alumnos, y que les perjudica a lo largo de toda su vida.

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Se trata de algo aparentemente tan sencillo como realizar una “lectura comprensiva”, explica Mercado. “La lectura comprensiva es un problema que se da desde que el niño comienza a tener hábitos de lectura, y eso le va a repercutir en problemas en matemáticas o en otras áreas porque no saben qué es lo realmente importante”, explica el profesor, que añade: “Si no se ataja desde niños, el problema empieza a ser grave a partir de 3º de la ESO”.

Viejos mitos como el “atracón” de la última noche deben de ser también desterrados. “Nosotros aconsejamos evitarlo para que no lleguen al examen muy cansados, además de realizar un trabajo previo, que puede llevar desde una semana, y en el que se realicen resúmenes, esquemas de todo el temario que les entra, para pasar ese examen con garantía”, explica Mercado.

A la hora de impartir apoyo escolar, desde Ludic consideran fundamentales dos premisas, una es partir de la motivación del alumno, y otra es contar con la confianza de los padres. Así, Mercado explica que cuando los alumnos llegan suelen arrastrar ya varios suspensos, lo que hace necesario frenar la impaciencia de los padres y hacerles comprender que los buenos resultados de sus hijos no serán inmediatos, sino que se necesitará de un tiempo de reajuste de los nuevos hábitos del estudiante.

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#Educación