Dicen que el francés es el idioma de los negocios, el francés el del amor, el chino mandarín el nuevo idioma universal, pero lo que todo el mundo quiere en realidad es hablar el español, el idioma de la risa. Y así es, al confirmarlo la última edición del anuario "El Español en el Mundo", publicado por el Instituto Cervantes, la institución abanderada de exportar el idioma en que pensamos, hablamos y soñamos.

Las cifras entregadas por Víctor García de la Concha, director del IC, posicionan al español como segunda lengua materna en el mundo tras el mandarín con un 6.7%. Le sigue el ruso con un 2.2% y al francés y el alemán con un 1.1%, y es que no existe lugar en el mundo ya donde se encuentre con alguien que domine el idioma de Cervantes.

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Si bien existen ya cuatrocientos setenta millones de personas que lo tienen como lengua materna, el número de estudiantes de nuestro idioma se ha elevado a la no despreciable suma de veintiún millones y las previsiones para el 2030 son de un aumento del 7.5% de la población total mundial.

El caso más significativo del éxito del español se ha dado sobre todo en su presencia dentro de los organismos internacionales, en especial dentro de la Organización de Naciones Unidas frente al declive en picada del francés como ex idioma oficial de comunicaciones de la institución.

Sin embargo, García de la Concha advierte de un incremento en el empobrecimiento del idioma, es decir, hablamos el español cada vez peor. Según estudios, los países que mejor hablan el idioma son Colombia, Perú y Bolivia. Por el contrario, los que peor uso hacen del idioma son España, seguido por Argentina y Chile.

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El anuario también concede al español un aumento en su uso a través de las redes sociales e internet, poniéndolo en tercer lugar superado por el inglés y el mandarín (segunda en Facebook y Twitter). Los planes del Instituto Cervantes son ahora extender la enseñanza del idioma a África, donde se registran un millón doscientas mil personas que estudian español. Buenas noticias para nuestra lengua. La tarea pendiente, eso si, es hablar mejor, y en eso quizá, sea necesario alejarnos del ordenador e internet para volver a enamorarnos del los libros, un buen ejercicio para mejor nuestra ortografía, nuestro diccionario mental, la gramática y sobre todo, nuestra forma de comunicarnos.

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