Es evidente que el consumo de ciertas sustancias como el alcohol perjudica la salud y su consumo hay que controlarlo. Esta obiedad es la base de la ley por la cual no se puede colocar publicidad de alcohol en los espacios públicos. La ley General de 1988, se pronunciaba de esta manera  “Queda prohibida la publicidad de bebidas alcohólicas con graduación alcohólica superior a 20 grados, en aquellos lugares donde esté prohibida su venta o consumo”. Esta ley se modificó y la actual vigente de 2002, sobre drogodependencias y otros trastornos adictivos de la Comunidad de Madrid, prohíbe la publicidad, directa o indirectamente de bebidas alcohólicas “en todos los lugares donde esté prohibida su venta, suministro y consumo. Esta prohibición no afecta a la publicidad exterior de bebidas que obtienen su graduación mediante fermentación de la uva, manzana o cereales y cuya graduación no supere los veinte grados centesimales”.  Y continúa teniendo en cuenta el artículo 30.3 de esta norma “No se permitirá la venta ni el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, salvo terrazas, veladores, o en días de feria o fiestas patronales o similares regulados por la correspondiente ordenanza municipal”

La situación en estos momentos de esta publicidad en Madrid, incumple la legislación vigente.

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Durante todo el año la publicidad de conocidas marcas de alcohol, están presentes en gran parte de nuestras vías públicas (donde no se permite tomar alcohol). Alejandro Perales Albert, presidente de la Asociación de Usuarios de Comunicación (AUC), expone que “Madrid está lleno de anuncios de bebidas alcohólicas de alta graduación, la competencia de actuación la tiene la Comunidad de Madrid, en particular la agencia antidroga de la Comunidad es la que debería estar velando” continua “cualquier interpretación sobre la ley ya está solventada, se han fallado sentencias por parte de la Audiencia provincial de Madrid y del Tribunal Supremo que explica esto”. Pero parece que  las empresas de publicidad intentaron interpretar de una manera favorable la ley…  “Alegaron que una publicidad que estaba en una fachada o en un solar privado no se podía considerar publicidad ilícita porque no estaba en un espacio público… los juzgados han dicho claramente que una publicidad en estos espacios ejerce una proyección pública, es un mensaje que emite un emisor a un receptor en la calle con una intención”.

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Lo que parece incomprensible es que la Comunidad no lo esté aplicando, señala Alejandro. “Hay espacios que parecen que ya son cautivos del alcohol, en ellos hay un anuncio y luego otro” añade que la propia dinámica de las justicia no ayuda a la hora de aplicar las sentencias, la razón: “los tribunales emiten una sentencia al año, pero al pasar ese tiempo, la publicidad ya ha desaparecido y aparece otro anuncio y comenzamos de nuevo”.

Según conclusiones de Alejandro Perales “hay una falta de actuación  por parte de las entidades de AUTOCONTROL (Autocontrol de la publicidad); su deber es ir más allá de su propio código deontológico”. Como bien explica… “los límites que debe respetar cualquier código deontológico es la ley, no puedes ser menos estricto que ella; también incumple la ley la Agencia antidroga de la CCAA, hasta donde nosotros sabemos. Los tribunales si están aplicando la ley, pero existe el problema de aplicar la sentencia. Nosotros lo que reclamamos es que sean los órganos de inspección de la autoridad de la CCAA los que actúen y sancionen contra esa publicidad”

Por otra parte uno de los polos de esta situación, AUTOCONTROL, Sara Gil su directora de comunicación contrapone “que la interpretación sobre la legislación actualmente aplicable a la publicidad exterior (que difiere en función de las CCAA), es una cuestión que está en estos momentos siendo revisada por los tribunales de Justicia.

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Por este motivo, AUTOCONTROL no puede manifestar su opinión al respecto, en tanto haya asuntos pendientes y no haya una doctrina unificada por el tribunal Supremo”. #Sociedad Madrid