En la sociedad contemporánea no es extraño preguntarnos cuán relacionados estamos entre sí, ya que gracias a las nuevas tecnologías podemos establecer contacto con personas de otros países e incluso de otros continentes.

La teoría de los seis grados de separación fue formulada en el año 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains (cadenas), y sostenía que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a otra persona mediante una cadena de 5 conocidos, trazando 6 enlaces.Esto no quedó aquí, sino que la ciencia, viéndose bastante interesada por dicho planteamiento, lo corroboró, esclareciendo que mediante sólo 6 saltos podrías dar con cualquier persona del mundo.

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Da que pensar a la hora de referirnos a nuestro planeta como un espacio más reducido de lo que parece, sabiendo que podría haber una unión entre nosotros y alguien que esté a miles y miles de kilómetros.

La influencia de las redes sociales

Facebook rompe con todos los esquemas y nos demuestra a día de hoy que los saltos que habría que dar, los peldaños a subir hasta encontrar a esa otra persona mediante la que nos una esta relación, cada día son menores.

Esta red social llega a demostrar que los grados bajan de 6 hasta 5 o 4 en el año 2015, en el que la sociedad se encuentra globalizada y condicionada en cuanto a modo de vida por las nuevas tecnologías.A cuanto más extensa es nuestra lista de contactos y amistades en #Facebook, más estrechos serán los pasos que nos unirán a la persona de destino, por lo que más relación entre usuarios a nivel mundial.

Esto no es todo, ya que si nos ceñimos al ámbito nacional, podríamos por ejemplo trazar conexiones de una persona a otra sólo mediante 3 pasos.

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3 líneas que te conectarán con un completo desconocido y te harán plantearte que a pesar de ser 46 millones de habitantes aproximadamente en España, sólo mediante 3 pasos podrás encontrar a una persona en concreto.

El experimento del Mundo Pequeño

Esta teoría, si la analizamos desde un punto de vista simple, nos lleva directamente a pensar en el famoso dicho de "el mundo es un pañuelo", ya que ciertamente es más pequeño de lo que imaginamos, no sólo comparado con el universo (que es obvio) sino también en cuanto a la facilidad de relaciones interpersonales.

El psicólogo social Stanley Milgram realizó un experimento muy relacionado con esta teoría, mediante el que demostró sin lugar a dudas que las interconexiones entre seres humanos son muchísimos más pequeñas de lo que a priori podrían parecer.

Milgram eligió individuos de partida y de destino de las ciudades más alejadas entre sí que fuera posible, y se les envíaba un paquete con un usuario destinatario, al que las personas deberían reenviar ese mensaje directamente si es que lo conocían personalmente.

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En caso negativo, enviarían el paquete a la persona que ellos creyeran que tenía más posibilidades de conocer al destinatario, y así los investigadores fueron viendo las relaciones entre unos y otros.

Si algo queda claro es que la sociedad en la que vivimos es sin duda, una sociedad globalizada, en la que la información forma parte de todos nosotros y las relaciones interpersonales no se quedan atrás. #Redes Sociales