Aquella abundante cosecha de uvas de principios del siglo XX parece ser el origen del rito más característico de las fiestas navideñas. Ni en países cercanos como Portugal o Italia ni al otro lado del charco se sigue esta costumbre de tomar doce uvas para dar la bienvenida al nuevo año. Sin embargo en España, pocos son los que no caen en la tentación de sumarse al rito. Aunque sea "por si las moscas".

Si bien hay otra serie de supersticiones, la de las doce uvas es la más arraigada. Brindar por el nuevo año con champán o cava y que en la copa baile una sortija de oro, empezar el año con el pie derecho, llevar al cambiar el año dinero en el bolsillo y una hojita de laurel, usar ropa interior roja o tomar melón en enero (para que no falte el dinero) son algunos de los muchos ritos.

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Mientras, en otros países se opta por tomar sopa de lentejas, dejar las puertas y ventanas abiertas, bailar alrededor de un árbol, buscar mariposas blancas, barrer a medianoche, no fregar los platos el día 1, llevar algo amarillo y azul y una gran gama de ritos a elección de cada uno. 

En cualquier caso, si esta última noche del año solo se opta por las doce uvas a ritmo de campanadas, lo ideal es no atragantarse, pues aunque siempre habrá personal en Urgencias dispuesto a atenderlo, no es buen plan empezar el año de paciente en el hospital. #Navidad