La historia de Osama Abdul Mohsen es bien conocida, fue la persona que con su hijo, en brazos, fue zancadillado por la “periodista” húngara, trabajadora de un medio de extrema derecha, Petra László. Pasa estas navidades en Getafe, la localidad donde reside en Madrid, a la espera de debutar en su primer encuentro como entrenador en España, el 3 de enero en San Cugat del Vallés (Barcelona), con su equipo el Villaverde Boetticher contra el San Cugat Sport. Pero no es todo positivo, en estos días está muy preocupado por la situación que lleva el proceso de visado de su familia en Turquía. Ha encontrado trabas administrativas para poder reunificar a todos en España, les han denegado el visado a su mujer y sus otros dos hijos.

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La historia es más que conocida, pero parece que todavía no ha llegado a buen puerto. “Cuando las bombas caen al lado de tu casa, día tras día, cogí a mi hijo (Zaid de 7 años) y salimos de #Siria”. El camino comenzó ahí explica Abdul Mohsen, que fue represaliado por las fuerzas del régimen sirio (de Al Assad) y perseguido por el ISIS, un callejón sin salida, que le llevó a salir por Turquía y llegar a Grecia, después Serbia y Hungría. “Todos ya conocen la historia, desde allí llegamos a Alemania (Munich) y me contactó Miguel Ángel Galán, (presidente del centro nacional  de formación de entrenadores, CENAFE). Apunta Osama, dejando aparte ya el tema de la periodista húngara “no quiero más hablar de ello… en Austria y Alemania nos trataron muy bien…”

Podríamos decir que el fútbol se lo ha dado todo, “amo el fútbol… sí, era entrenador profesional en Siria, entrenaba en lapremier (en la primera división de la liga Siria), pero el fútbol allí y todo es completamente diferente que aquí.

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No es profesional, bueno no como aquí... aquí es todo mucho más, distinto… mucho más grande en todos los sentidos” La vida en Getafe le trata bien, sobre la gente comenta “me han ayudado aquí, es un buen sitio para vivir, el estilo de vida es parecido al nuestro, vida de calle”.

Pero la vida del inmigrante, más allá de este caso, una excepción en medio de un vendaval, está llena de obstáculos. No todo es idílico en la vida de Osama, “Todos los comienzos son muy difíciles, nuestro caso (los refugiados) es muy difícil, mi situación ha sido distinta, se me abrió el cielo de una forma insospechada” (inciso, has tenido suerte en ese aspecto). Le concedieron a él y a un hijo la residencia temporal y permiso de trabajo por un año. Pero hoy las cosas se han complicado para su mujer y dos hijos que están en Turquía, les piden una serie de requisitos que no pueden responder para completar su visado, documentos que le son imposibles de acreditar, tendrían que volver a Siria de nuevo y no pueden. Continua comentando “Yo trabajo todos los días para traer a los míos aquí, mi mujer y mis hijos.

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Pido en estos momentos poder traer aquí a todos, me gustaría que agilizasen los trámites para tener a mis dos hijos y a mi mujer, que les han denegado el visado. Sufro por ello”. También, termina “hago todo lo posible por los refugiados, por mejorar como pueda a los que están saliendo y a los que quedan. Intento ayudar, pero primero tengo que solucionar mi familia”.

La historia continúa, una de cal y otra de arena, de momento el día 3 de enero será su primer partido como entrenador con el Villaverde Boetticher, un encuentro organizado por la Ong, CESAL, el Centro de Formación de Entrenadores, el Sant Cugat Sport, el ayuntamiento de Sant Cugat y la Universitat Ramon Llull, bajo el lema “los refugiados y nosotros. Todos en el mismo camino”, en la Zona Deportiva Municipal Jaume Tubau de Sant Cugat del Vallès a las 12,30 horas. A las 14:30 está prevista una conferencia informativa en la que participarán los organizadores y el entrenador sirio. Por otro lado Osama Abdul Moshen tendrá que esperar a enero para poder tener a toda su familia con él en ese pueblo al sur de Madrid, fecha donde el gobierno oficialmente le concederá el asilo.