Era uno de esos personajes discretos en cualquier prostíbulo, como en un equipo de fútbol, quien hace años fue de las chicas de allí, con los años se retiró y era quien dirigía el cotarro. Se les llama Madames, son quienes dirigen los prostíbulos, cada una con su estilo. Unas como si fuera una cárcel de mujeres, otras como si fuera un trabajo como cualquier otro. Hace poco vimos a la abuela de la cantante Edith Piaf ser una de ellas en “La vie en rose”.

Murió el pasado sábado, pero hoy hemos sabido que ha muerto. Fernande Grudet, conocida como Madame Claude, propietaria de un prostíbulo de lujo durante las décadas de 1960 y 1970, murió en Niza a los 92 años, después de dos años hospitalizada.

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Su prostíbulo estaba dirigido a clientes que eran políticos, altos funcionarios y artistas. Tanto franceses como extranjeros. Se dice que acudieron a ella tanto el mismísimo Kennedy como el Sha de Irán.

Tuvo bajo su mando a 500 mujeres y un puñado de chicos, a razón de 10.000 a 15.000 francos franceses por noche y una comisión del 30 % para ella. Fue un ejemplo de discreción, no queriendo jamás revelar la identidad de sus clientes, por lo que los nombres conocidos de ellos son simplemente rumores vagos. Ella siempre sostuvo que pretendía “hacer del vicio algo hermoso” y que aseguraba no haber jamás forzado a nadie a trabajar para ella. Decía hace poco que “en aquella época, los hombres eran más generosos que ahora”.

La Ley empezó a ir contra ella cuando Valéry Giscard d’Estaing llegó a la Presidencia de Francia en 1974, perdiendo la protección que tenía en cierto modo.

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La excusa para atacarla fue no haber pagado impuestos, más de 11 millones de FF. Huyó algún tiempo a EE.UU. hasta que fue a la cárcel en varias ocasiones. En 1990 intentó montar una nueva red de prostitución, pero fue desmantelada.

El cineasta Just Jaeckin, conocido en nuestro país por una de aquellas películas eróticas “de calidad”, “Historia de O”, había llevado la vida de Madame Claude al cine en 1977, contando el argumento de un agente de la CIA que se hace pasar por fotógrafo para pillar in fraganti a diplomáticos. La Madame era encarnada por la actriz Françoise Fabien, y entre el reparto, encontramos famosos actores europeos de entonces como Klaus Kinski o Maurice Ronet. La banda sonora fue compuesta por alguien experto en polémica y líos sórdidos, como el cantante Serge Gainsbourg. Jaeckin declaró hoy a la emisora pública de radio France Info que “ella tenía un odio en alto grado hacía los hombres”. Ella fue educada en un colegio de monjas, y acabó harta de lo que vio.

En Barcelona también hubo una época, incluso durante el franquismo, que hubo varios “meublés”, visitados tanto por gente rica como más humilde, que hoy en día son leyenda y parte de la Historia de la capital catalana, con Madames como la Señora Rius, que trabajaba de la misma manera que su “colega” francesa, y como se vio en un documental dedicado a su vida, entendía el negocio con una absoluta seriedad, que rompía con los tópicos sórdidos de este tipo de lugares y tratando bien a sus chicas.

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Es de los últimos “clásicos” en la ciudad, al haber desaparecido “La Casita Blanca”, también una leyenda entre los barceloneses. Rius también tuvo celebridades entre sus clientes, como el pintor Salvador Dalí o el actor y cineasta Orson Welles, a los que ella describe como personas excéntricas, sobre todo al primero, que como era habitual en él, ello llegaba al más puro delirio surrealista. #Unión Europea #Mujer