En medio de las proclamas, que aún siguen, de que fue ETA y no Al-Qaeda la autora de los atentados del 11 de marzo de 2004 que mataron a 192 residentes en Madrid y alrededores con tres bombas puestas en varios trenes de Cercanías, o de los Peones Negros, que el día 11 de cada mes se reúnen en las puertas de la Estación de Atocha a recordar aquel nefasto día y proclamar que según ellos, los autores no fueron quienes se sabe que fueron, no hemos sabido algo que afecta a un símbolo que recuerda aquel día.

Es el monumento de cristal, una especie de cilindro que se ve desde fuera, con entrada desde dentro de la Estación de Atocha. Mide 11 meros de altura, y está forrado con un plástico que lleva frases dedicadas a las víctimas de los atentados.

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Pero para que se mantenga erguido el plástico, necesita un chorro continuo de aire comprimido, y desde que funciona, unas cinco veces ha fallado el aparato y ha dejado el plástico caído y revuelto, en lamentable estado, como ahora, que hace una sensación de abandono nada agradable a la vista.

Gente de la misma Estación de Atocha, como un guardia de seguridad de la misma, dice que vieron hace unos días a unos técnicos entrar en el lugar del monumento. Decían que el generador de aire comprimido no funcionaba bien y nada más. La propietaria del bar que está al lado dice que había dos encargadas de la limpieza del mismo, pero desde aquel día, nadie ha venido al lugar. Ambos, según dice el diario “El País” que recuerda ayer cómo se encuentra el monumento, no quieren dar sus nombres a la Prensa.

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Pilar Manjón, Presidenta de una de las asociaciones de víctimas del 11-M, que perdió a un hijo en los atentados, denuncia que ya van cinco veces que pasa esto y que “la instalación no está calificada como monumento”. También denuncia que han hecho gestiones ante Adif, que gestiona las instalaciones ferroviarias de Renfe, y el Ministerio de Fomento, sin respuesta alguna.

Asimismo, Manjón critica que el monumento no es lo que ellos querían en un principio. Nadie nos consultó a la hora de construirla. Solo se nos mostró, en un primer momento, un proyecto, distinto del que finalmente se realizó. El estado de abandono es total. Hay miembros de la asociación que nos han señalado que en ocasiones los locales de mantenimiento quedan abiertos e, incluso, se pueden ver las fregonas al lado del monumento, sin ningún cuidado”. También dice que Adif nunca quiso que hubiera dicho monumento por que “supone que es una imagen negativa para su empresa”.

“El País” recuerda que la gestión de este monumento es del Ayuntamiento de Madrid, y el presupuesto para el mismo es de 220.000 € para rehabilitarlo. Y que Renfe sólo se encarga de abrir y cerrar las instalaciones en el horario que tiene. #Terrorismo #Sociedad Madrid