“Este hijo de p*ta ha matado a un ser que, en muchos aspectos, es mejor que los humanos… aunque, claro, qué se puede esperar de un tío que disparó a su propio hermano y lo mató". Ésto publicó en Twitter la concejal de Alicante Marisol Moreno, bajo la foto del ex #Rey Juan Carlos, quien posa con un elefante al que dio muerte en una cacería de placer en Bostwana

El Código Penal castiga con una pena de 4 hasta 20 meses "al que calumniare o injuriare al Rey o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la Reina consorte o al consorte de la Reina, al Regente o a algún miembro de la Regencia, o al Príncipe heredero de la Corona, en el ejercicio de sus funciones". José Luis Romero el abogado de Marisol Moreno, hace punto en ésto último porque según él su defendida, no hacia alusión en su twit al Rey como tal, si no al cazador que había disparado a un elefante africano produciéndole la muerte, solo por deporte. Además "no ha cometido delito alguno ya que sus manifestaciones están amparadas por el derecho a la #Libertad de expresión". Por supuesto que éste es solamente un recurso legal esgrimido en defensa de la edil de Juventud y Protección Animal del Ayuntamiento de Alicante. Es interesante recordar que #La Roja, conocida monologuista y trasgresora twittera, en el momento de las publicaciones, no tenía ningún cargo en el Ayuntamiento.

Moreno ha pedido disculpas públicamente incluso desde el Ayuntamiento, por llamar al rey Juan Carlos, "homínido inconsciente y poco evolucionado", y demás linduras por las redes sociales. José de la Mata, juez a cargo ha desestimado el recurso interpuesto por el defensor de La Roja. Bienvenidas las disculpas pero el juicio oral sigue su curso.

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La provocadora Marisol Moreno, apodada La Roja, fue apoyada por una manifestación en la Plaza del Ayuntamiento de Alicante. Sus compañeros partidarios dicen que esta siendo presionada para que dimita a su cargo. Todo esto a sustanciado una discusión en la que se cuestiona el hecho, que en el Código Penal se tome como delito y se castigue a quienes se dirijan a los miembros de la monarquía con términos injuriantes, puesto que en una democracia deberían ser tratados como cualquier otro ciudadano.