Como cada 1 de noviembre, todos los países del mundo de tradición católica celebran el “Día de Todos los Santos” (los ortodoxos lo celebran el primer domingo de Pentecostés). En este día se celebra que todas las personas fallecidas han llegado a su destino final: la vida eterna. Y eso es un motivo de celebración para los que aún seguimos viviendo. Nuestros familiares se merecen que sean honrados y recordados, de ahí que sea una tradición ir en este día al cementerio.

Más allá de lo que conlleva esta festividad, en muchas ocasiones el visitar un cementerio no se hace con el simple objetivo de recordar a nuestros antepasados, sino que se hace por placer y cultura.

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Y es que en el mundo hay gran cantidad de camposantos que destacan por su singularidad y belleza.

Comencemos por España. Según la revista Adiós Cultural, que realiza desde hace dos el “Concurso de Cementerios”, el más bonito a nivel nacional es el Cementerio de Montánchez, en Cáceres. Situado en una ladera y rematado por un castillo, se pueden disfrutar de unas inmejorables vistas de la sierra extremeña.

El Cementerio de Can Torrella en Terrassa (Barcelona), en segundo lugar, combina antigüedad y modernidad a partes iguales. Es un gran complejo donde se puede encontrar desde tanatorio hasta un templo multiconfesional.

En tercer lugar queda el Cementerio La Carriona, en Avilés (Asturias), el cual fue inaugurado en 1890 y puede presumir de ser uno de los más bellos de la cornisa cantábrica.

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Dignos de mención son también los de San Justo (Madrid), el de Casabermeja (Málaga), Derio (Bilbao) o el Muncipal de San José (Cádiz). Todos ellos, entre otros, componen la lista de los cementerios españoles más singulares según dicha revista.

A nivel mundial, y según la página web Skyscanner, son muchos los camposantos que se han hecho famosos por la belleza de sus nichos, esculturas, jardines, colores… Pues bien, comencemos por Europa. En Italia, el Cementerio de Staglieno de Génova es una auténtica obra de arte. Situado en una colina, es uno de los más grandes del viejo continente. En él hay hasta una réplica del Panteón de Agripa de Roma.

En París, se encuentra el Cementerio de Père-Lachaise, el más grande de la ciudad, y conocido por ser donde reposan los restos de Jim Morrison, Oscar Wilde o de Delacroix.

En Praga, el Antiguo Cementerio Judío se ha convertido en una visita obligada de los turistas que viajan a la República Checa. En él, las lápidas se amontonan, muchas de ellas, unas encima de otras.

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Y es que se estima que puede haber más de 100.000 judíos enterrados allí.

En Austria se encuentra el Cementerio Central de Viena, lugar donde residen los restos de Beethoven, Schubert, Salieri, Brahms o Strauss. Digno de ver la gran iglesia de estilo modernista que destaca en el recinto.

Cruzando el Océano Atlántico hay también verdaderas maravillas. Por ejemplo, en la ciudad argentina de Buenos Aires, el Cementerio de La Recoleta se distingue por su elegancia y clase; en él descansan personajes tan ilustres como Eva Perón, entre otros muchos.

En La Habana, Cuba, está la Necrópolis Cristóbal Colón, nombrado Monumento Nacional. Sin duda, uno de los más sorprendentes a nivel mundial por sus cuantiosas esculturas.

Por último, y aunque obviamente hay muchos más, el Cementerio de Saint Louis, en Nueva Orleans (Estados Unidos), es uno de los más singulares, ya que sus tumbas están a ras del suelo, no se entierran. Por algo muchos lo llaman la “Ciudad de los muertos”.

#Efemérides #Iglesia católica