Si Freud habitará entre nosotros diría que la sociedad actual se mueve por nuestra parte más primitiva, lo que en su día denomino el Ello, destacando en este caso el terreno sexual. Todo está sexualizado nos guste o no, esta es la verdad más universal y es que la sociedad en la que vivimos está altamente pornificada. 

El 30% de la gente entre los 8 y los 13 años ya han estado en contacto con imágenes que sus padres ni imaginarían sobre contenidos sexuales. Teniendo en cuenta que durante esta edad, la pubertad, se desarrolla el cerebro y las preferencias sexuales, el consumo de porno puede influir negativamente en este desarrollo, perturbando la imagen de los jóvenes con su cuerpo y del propio encuentro sexual. 

La pornografía actual proyecta una imagen muy poco realista.

Anuncios
Anuncios

Empezando por la corporal en la que las mujeres se caracterizan por tener pechos grandes y medidas perfectas, los hombres destacan por tener penes enormes y cuerpos esculturales, que les hacen conseguir a muchas mujeres sin ningún esfuerzo, que además están a su disposición para todo lo que gusten. El choque con la realidad puede ser demasiado traumático provocando numerosos problemas de autoestima. 

El juego de roles también es bastante interesante ya que, en la mayoría de las ocasiones es el hombre quién toma la iniciativa, lleva el ritmo e inicia la acción permaneciendo ella así sumisa y pasiva. Ella no es dueña de su sexualidad, el hombre es quien proporciona la satisfacción sexual. Tropezamos con la cruda realidad en la que ellos suelen preferir el coito que insiste en la estimulación genital, y ellas necesitan más estimulación y menos directa para excitarse. 

Pero lo que más me preocupa es que el sexo deja de ser tabú por un momento para convertirse en algo de lo más normal cuando en la vida real es totalmente incierto.

Anuncios

Hablamos de sexo sí, pero maquillado bajo la capa de la broma y la vergüenza que se va tras un par de copas. Y entre risa y risa dejamos entre ver la más implacable de las verdades. 

Los consumidores habituales de porno tiene encuentros físicos menos frecuentes, pues cuando se enfrentan al encuentro real con la otra persona se sienten incapaces de mantener relaciones, la causa más habitual, no poder proyectar lo que están viendo día a día. La ilusión preestablecida de cómo deben actuar se desvanece en el momento en el que se dan cuenta que no son capaces de plasmar lo que ven con la pareja. 

La consecuencia está clara, buscamos cada vez más la satisfacción por medio de la pequeña pantalla y menos en la vida real, lo que desencadena estrés, falta de autoestima, disminución de la imaginación debido a la sobrecarga de imágenes, adicción debido a la satisfacción del deseo momentáneo, adaptación de roles sumisos postergando nuestros propios deseos lo que generará insatisfacción etc... Debemos ser conscientes de que los roles que exponen nada tiene que ver con lo que uno espera en el futuro en una relación de pareja. 

Y para finalizar lo que más me preocupa y es tomar el porno como la educación sexual del S.XXI.

Anuncios

La mayoría de hombres y mujeres piensan que viendo porno o acudir a páginas de internet sobre sexo es educarse en materia sexual, cuando en realidad están dando satisfacción a una necesidad puntual que puede traer graves consecuencias a largo plazo. 

La enorme industria del porno nos permite satisfacer nuestras necesidades momentáneas lo que nos genera un enorme placer en todos los sentidos, es muy fácil, yo le doy al play y me dejo llevar. Una de las bases de nuestro equilibrio mental es tener una idea clara de quienes somos sexualmente, el porno frecuentemente nos contamina la idea de quien somos dejando borrosos conceptos como intimidad, erotismo, sexo, amor, respeto y deseo. Lo único que importa es la propia satisfacción. No importa el cuerpo que estés usando, incluido el nuestro propio. El porno te hace pensar que el sexo es algo que puedes conseguir cuando sea, donde sea, con quién sea, sin ningún tipo de consecuencia. 

 

  #Cine #Amor a prueba #Mujer