La noticia ha saltado en la Prensa catalana, y cojamos por ejemplo el diario digital NacióDigital.cat. Explica cómo la marihuana, que ha sido decomisada a sus dueños por los Mossos d’Esquadra en varias operaciones antidroga, se ha ido acumulando hasta pasar como pasa, por ejemplo, en la perfumería de unos grandes almacenes, donde se juntan decenas de perfumes de famosas marcas, casi todas con fotos de atractivas modelos, muy seductoras gracias, según los carteles, a dichos perfumes.

Pero esto no parece para nada de ese estilo, ni tiene el mismo glamur, con este insólito hecho, ocurrido en la Comisaría que los Mossos tienen en Olot (Girona), en el Empordà.

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Los sindicatos de los Mossos (USPAC) han denunciado esta anomalía en la comisaría olotina. Reclaman que haya contenedores herméticos para que el olor de las plantas alucinógenas no los traspasen y nadie se maree al olerlas (los no adictos, claro).

La marihuana decomisada se deposita en el párking interior de la comisaría durante semanas, al no tener ningún sitio especial para ella. El resultado de la exposición permanente de los agentes a la droga, sin fumarla, claro, es de dolores de cabeza y malestar general, aparte de que “tienen la sensación de que están bajo los efectos de haber fumado algo ilegal”, denuncia el USPAC.

No es la única Comisaría de los Mossos d’Esquadra que padece problemas de este tipo en Catalunya, ya que en pueblos pequeños, con comisarías modestas, dice el sindicato que tienen pocos espacios, y que no pueden destruir la droga hasta que lo dictamine un juez, ya que pueden ser usada como prueba en un juicio.

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En Olot, los Mossos han decomisado este verano más de 2.000 plantas de marihuana, que se dejaron tiradas por el suelo del párking unas tres semanas. El olor que sueltan es muy fuerte, tanto que el sindicato se pregunta, con horror: “¿Qué piensan los ciudadanos que van a presentar denuncias a las instancias policiales si sienten este fuerte olor?”

Han protestado también ante la Dirección General de la Policía, pero sin respuesta inmediata.

No sólo está lo de la droga desperdigada en Olot, ya que varios sindicatos policiales catalanes denuncian asimismo que en la Comisaría de los Mossos de Solsona (Lleida) hay una plaga de pulgas que padecen los trabajadores de la misma, de tal manera que “a fecha 1 de septiembre, todavía tenemos trabajadores que las padecen”, según dice Jaume Gustems, delegado de prevención de riesgos del Col.lectiu Autònom de Treballadors. Se cree que las pulgas habrían contagiado a la oficina por una acción hecha en una granja local.

Cuando se dio la voz de alarma, la Administración actuó rápido y se arregló, pero no ha sido suficiente y piden más medidas, como fumigar las instalaciones, para lo que sería necesario cerrarlas durante 24 horas. Los casos más importantes de picaduras de pulgas han sido hasta ahora tres. #Cataluña #Drogas