Todo comenzó en el año 1991, fecha destacada entre otras cosas por la caída de la Unión Soviética. Esto se tradujo en una hambruna generalizada que afectó a Corea del Norte debilitando muchísimo el país. Su todavía presidente Pyongyang tuvo entonces la idea de buscar una nueva alternativa: permitir en cierta medida el funcionamiento de un mercado negro que permitiese recibir alimentos a través de la frontera con China. Sin embargo, no sólo entraron alimentos, también se empezó a traficar con metanfetamina fabricada por laboratorios estatales en las provincias del norte.

La producción de metanfetamina o “Hielo” (Ice en EE.UU) comienza realmente pocos años después, en 1996, cuando las fábricas cerraron y los pescadores no podían hacer nada a falta de combustible para sus embarcaciones.

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Por ello, se tomó la decisión de obligar a las granjas a cultivar adormidera en lugar de cereales. Según datos del informe de Greitens, debían lograr una producción de hasta 60 kilos de opio por cosecha. Para incentivar a los agricultores, el gobierno les aseguró que el nuevo producto les beneficiaría hasta diez veces más que el cereal.

Cuatro años después, una vez finalizada la hambruna, las fábricas norcoreanas empezaron a fabricar metanfetamina. Eran las propias autoridades del Estado las que se encargaban de vigilar las plantas y las fábricas para garantizar su seguridad tal y como explica el informe Greitens. También se preocuparon de contratar a expertos químicos que pudiesen enseñar a los agricultores los pasos a seguir para la fabricación y sintetización del cristal puro. Desde entonces, el régimen de Pyonyang ha apostado por el tráfico de esta droga como uno de los pilares fundamentales de su economía nacional, llevándola incluso al exterior del país.

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En 2005 se cerraron los laboratorios estatales y se quiso demostrar a los medios de todo el mundo que ya no se iba a vender más #Drogas. No obstante, son varias las fuentes que a posteriori afirmaron que la droga se seguía fabricando en otra base secreta. En cualquier caso, la metanfetamina se convirtió en un producto cotidiano de fácil acceso, una droga que muchos podían cocinar en laboratorios caseros y supuso además un nuevo medio de subsistencia.

Otro factor fundamental en el desarrollo de los acontecimientos es el penoso y casi inexistente sistema sanitario en Corea del Norte. El periodista freelance Jason Strother, quien colabora con varios medios como The Wall Street Journal desde Corea del Sur, asegura que muchos norcoreanos aseguraban utilizarla para dolores musculares, mantenerse despiertos, perder peso o simplemente divertirse. La falta de medicinas y su elevado precio conlleva que muchos opten por recurrir a la meta para anestesiar sus problemas de salud.

En 2011 el gobierno chino incautó una cantidad de droga por valor de 55 millones de dólares, droga que por su puesto procedía de Corea del Norte.

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No es el único dato alarmante, ya que se estima que un 40% de la meta incautada en Japón es elaborada bajo el mandato de Pyongyang, quien maneja al año entre 100 y 200 millones de dólares gracias al negocio de la metanfetamina. Es posible que Corea del Norte exporte unas quince toneladas de droga anuales aproximadamente, aunque no puede saberse con certeza debido a la falta de información y comunicación. El problema es más que evidente, pero por el momento, su erradicación no es viable debido a los niveles de corrupción. Una pequeña suma de dinero puede conseguir que los responsables miren hacia otro lado y aquí no ha pasado nada.