Hace tiempo salieron unos hackers llamados The Impact Team, que amenazaron a la famosa web Ashley Madison, especializada en encuentros íntimos casi siempre entre gente casada o con pareja, que si no cerraban la web, divulgarían los datos de 33 millones de usuarios mundiales que tiene, en una base de datos de muchos GB.

Pues al final han cumplido su amenaza, ya que la web, que cree que no hace nada malo, simplemente atiende a algo tan antiguo como la propia Humanidad y hecho incluso por gente que presume de virtud y decencia, no quiso cerrar. Ahora, miles de usuarios que confiaban en que la privacidad de la web era segura al 100 %, como dice en su publicidad, están asustados, creyendo que se acerca el fin de sus matrimonios al quedar sus nombres y apellidos a disposición de curiosos en #Internet.

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La conocida foto de cabecera de la web, con una mujer atractiva y joven que con su dedo índice apoyado sobre sus labios (eso sí, con anillo de casada) pide silencio, no ha podido impedir la amenaza que muchos encuentran desproporcionada, y mucha gente está criticando la supuesta moral de los hackers.

Pero no es la primera web de encuentros íntimos que sufre hackeo: el diario francés Le Monde recuerda que la web Top Face tuvo incluso que pagar dinero a un hacker que pirateó su base de datos y además los puso a la venta en Internet: “Llegamos a un acuerdo por el cual él se compromete a no difundirlos. Dando por claro que él no los transmitió a nadie ni tenía intención de hacerlo, decidimos no querellarnos contra él y le pagamos una prima por haber descubierto un fallo de seguridad”, decía la propia web en un comunicado.

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Volviendo a Ashley Madison, como cualquier web de este tipo, tienen clientes de todas las clases sociales, empleos y religiones. Una primera impresión es que muchos clientes, unos 15.000, son del Ejército de EE.UU. y de la propia Administración, es decir, de gente próxima al Gobierno estadounidense. Esto es por que utilizan esos clientes direcciones de e-mail de esos organismos públicos. Y no sólo en EE.UU., sino en decenas de países. El motivo de utilizar medios públicos para estas webs es por que “es menos arriesgado utilizar una dirección profesional que una personal por que quieren ocultar detalles”.

También se sabe que muchos de los datos de los clientes, como ya se suponía, son falsos o se cuenta lo menos posible. Incluso si cualquiera de nosotros miramos al azar una web de encuentros íntimos cualquiera, veremos que sus fotos casi siempre son tapando la cara, o mostrando sólo partes del cuerpo que creen atractiva para el sexo opuesto (o el propio), y siempre recurriendo a apodos a cual más estrafalario, como “Fellina” o “Gatita Mimosa”, en el caso de ellas.

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Ellos tampoco son diferentes en elegir apodos más propios de Torrente que de gente que busca una aventura.

Y que en Francia saltó hace poco la polémica, debido a que una asociación católica ultraconservadora, AFC, puso una denuncia para impedir la publicidad callejera de otra web de encuentros íntimos, Gleeden, apoyándose en un apartado del Código Civil francés que según ellos obliga a cada matrimonio a guardarse fidelidad absoluta, calificando lo contrario como posible delito. Se olvidaban de que el adulterio fue despenalizado en Francia hace muchos años. #Amor a prueba