Albert Batlle, director general de los Mossos d'Esquadra desde junio de 2014, ha anunciado que las comisarías de policía catalanas empezarán a utilizar pistolas Taser a finales de este año. En concreto, comenzarán adquiriendo entre 130 y 140 pistolas eléctricas. Al parecer, el presupuesto para la primera dotación ya ha sido aprobado y posteriormente se ampliaría con más unidades. Se trata de un arma que se utilizará “solo en casos excepcionales” y “de uso extraordinario y para evitar males mayores”. Además, los Mossos encargados de utilizarla tendrán que pasar una formación específica previamente.

La incorporación del Taser se confirmó el año pasado.

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Si se cumplen las previsiones establecidas por la Dirección General de la policía catalana, cada comisaría contará con una pistola eléctrica que tan solo podrá utilizar el jefe de turno “en circunstancias excepcionales”. Se trata de un arma que los sindicatos de los Mossos d'Esquadra ya habían reclamado en numerosas ocasiones, ya que la consideran “imprescindible para evitar males mayores en situaciones extremas con personas exaltadas, que presentan resistencia a la autoridad o que amenazan con armas blancas”. Según Batlle, la propuesta y sus condiciones han recibido la aprobación de casi todos los grupos políticos que forman el Parlament. Sin embargo, tan pronto como esta medida preventiva ha salido a la luz se ha creado la campaña Stop Taser, que recibe el apoyo de partidos políticos como ICV-EUiA, Esquerra Republicana, la CUP y la federación de Barcelona del PSC, sindicatos como la Confederación General del Trabajo (CGT) de #Cataluña, asociaciones como Justícia i Pau, SOS Racisme Catalunya, Associació AltraItalia, campañas como Tanquem els CIEs, agrupaciones juveniles como Casals de Joves de Catalunya y Assemblea Llibertària de la UAB, grupos feministas como Dones x Dones y Xarxa Feminista y la Comisión Legal Sol, entre otras.

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Actualmente la lista completa la conforman más de 60 organismos.

Tal y como afirma la campaña #StopTaser en el manifiesto de su página web oficial, firmado en enero de 2015, se tiene constancia de que en algunas comisarías del estado español ya se puede encontrar este arma, y que en Cataluña entre 30 y 50 cuerpos de policía disponen de ella. Se trata de armas paralizantes que, mediante una descarga eléctrica, inmovilizan a los individuos momentáneamente. Desde el año 2000 su uso se ha extendido entre los cuerpos de policía de muchos países; a pesar de que se cataloguen como “armas no letales”, en un informe de Amnistía Internacional de 2007 se documenta la muerte de 269 personas en Estados Unidos —desde junio del 2001 hasta junio del 2007— como víctimas de estas armas. Incluso en Canadá 15 personas perdieron la vida entre el año 2003 y el 2007 por las descargas de esta pistola.

Además de los posibles efectos letales, el manifiesto afirma que también es un arma de fácil manejo, cuyo rastro corporal después de su uso es casi inexistente, por lo que es una herramienta que podría ser destinada para cometer maltratos.

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Por este motivo, el Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas (CAT) se ha pronunciado en contra del uso de estas armas en numerosas ocasiones, y en su informe de 2009 recomendó a España dejar de utilizarlas, ya que “sus efectos en el estado físico y mental de los ciudadanos afectados podrían quebrantar los artículos 2 y 16 de la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes”. #Sociedad Barcelona