A pesar de que la picaresca es amplia, lo cierto es que se pueden distinguir varios tipos de fraude de trabajo como los más comunes. Sobre los mismos nos ha puesto al día Francisco Canals, fundador del Observatorio de #Internet, un referente a nivel nacional especializado en informar sobre fraudes y delitos en la red.

Por un lado se encuentran las ofertas del tipo “trabaje desde casa”, en las que se tiene que pagar por herramientas o productos. Dicho material, o no llega, o si se recibe difícilmente se puede vender, siendo ésta la forma que tienen muchas empresas de sacar “stock” de sus almacenes. Un tipo de casos que también se ha detectado en el mundo editorial.

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En otro orden, aparecen las ofertas de empleo con fecha de caducidad, en las que indican que tienen convenios de #Trabajo para oferta de plazas en administración pública y que se cierra el plazo de la convocatoria, cuando en realidad no hay convenio para colocar.

Otro caso es el del fraude piramidal. En este tipo de prácticas “adelantas dinero por la compra de material que al final acabas vendiendo entre amigos y familiares, y tienes que buscar a un número de personas para vender”.

También hay que estar atentos para no caer en reclamos publicitarios del tipo “hágase rico rápido”, “gane dinero fácil”, “las claves del éxito”, “50 euros por encontrar trabajo”…; que suelen corresponder a anuncios con fecha límite, para no perder la oportunidad. Aquí Canals indica que se encontró con que en realidad eran editoriales con anuncios para el éxito y lo que había comprado era un libro, y no un trabajo.

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Aparecen, a la par, las agencias de colocación que ofrecen empleo en el extranjero. Hay que estar en alerta pues son varios los países que ven aquí una forma de contratar con bajos sueldos, “un medio para importar trabajadores que salen baratos, que firman un contrato de permanencia que los esclaviza en otro país con un coste de vida más elevado, en los que acaban viviendo en precario”. Para Canals el mejor consejo, “es ahorrar y coger un avión y buscar trabajo desde allí, y no hay que adelantar dinero”.

Se suman los Centros de Información Laboral ficticios, en los que se informa de los trabajos a través de líneas de tarificación especial, como los números 806, que suelen realizar un interminable test de preguntas para prolongar al máximo la conversación.

Otro fraude muy extendido corresponde a las academias que ofrecen cursos para acceder a un trabajo,”dándose casos de afectados que han pagado por libros y una formación que en realidad no cuesta tanto, dejando dinero y material por el camino”.

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Se añade el uso de correos electrónicos que se envían cada día a millones de personas, en los que se tienta con un supuesto negocio. Un fraude que va en aumento en la red.

Visto lo que cuenta, buscar un puesto de trabajo hoy en día, por duro que suene, es como ponerse a buscar entre la basura, ya que, junto a las malas condiciones que se dan en la mayoría de los trabajos reales ofertados - los conocidos comocontratos basura”, por sus bajos sueldos y condiciones-, se encuentran también las ofertas ficticias, de las que se alimentan los estafadores. Es lo que podríamos llamar el mundo basura del mercado laboral: cientos de estafas laborales que se mezclan cada día entre las ofertas de empleo. Y nadie está libre de poder sucumbir a la tentación de responder a este tipo de anuncios, máxime teniendo en cuenta que su principal caldo de cultivo se encuentra en millones de personas desempleadas. #Paro