En apenas una semana sus destinos se han cruzado con la Policía Nacional. La primera de ellas se las arregló para obtener los datos de una conocida de la zona oeste de la capital malagueña; con ellos financió la compra de dos robots de cocina que posteriormente vendió por un precio inferior a una tienda de segunda mano. La reclamación de más de 1.500 euros por parte del banco llevó a la perjudicada a denunciar los hechos ante la Polícía. Que no tardó en dar con el paradero de la presunta estafadora.

Casi al mismo tiempo la investigación policial desliaba una denuncia falsa. En este caso la casera había denunciado a su inquilina por la sustracción de objetos personales en el piso que ambas compartían.

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La realidad fue otra distinta. Tras una discusión la denunciante abandonó el domicilio, yendo a denunciar la presunta sustracción que había sufrido.

Las pesquisas de la Policía dieron con los efectos sustraídos en una tienda de segunda mano, donde habían sido vendidos por la denunciante y que resultaron ser de la denunciada. Al parecer, informa la Policía, ésta había sido la segunda ocasión en que la casera se apropiaba de propiedades de una de sus inquilinas para venderlas. Además, al ser detenida llevaba un teléfono móvil que resultó ser de su última inquilina.

El alquiler también ha sido el motivo de la tercera detenida. En este caso había denunciado que intrusos en su casa la habían amordazado y maniatado y hecho ingerir una pastilla para posteriormente abusar sexualmente de ella. Sin embargo, las contradicciones detectadas por la Policía desvelaron que la denuncia del robo de 1.400 euros y de un móvil, así como del asalto y abusos, no era sino una burda tapadera para justificar el gasto de esa cantidad, que correspondía al pago del alquiler de la vivienda.

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La mala suerte también acompañó esos días a un ciudadano canadiense, esta vez en el aeropuerto malagueño. En el control de pasaportes la Policía, cuando intentaba abordar un vuelo con destino de Manchester (Gran Bretaña) identificó a este pasajero como la persona reclamada por la Justicia noruega. La base de datos reveló que T. H., de 30 años, estaba reclamado internacionalmente para cumplir una condena de seis años por un delito de robo y otro de recepción de objetos robados.

Si estas cuatro personas pensaron que la Policía estaba de vacaciones, se equivocaron. #Sociedad Málaga