Los secuestros extorsivos o secuestros exprés comenzaron en Latinoamérica en la década del 90 pero desde hace 10 años se han vuelto masivos y cotidianos en aquella región. Se trata de una modalidad delictiva de poca preparación. La mayoría de las víctimas son elegidas al azar, en comercios o en el vehículo particular.

Los delincuentes estudian la apariencia y algunos rasgos y características que les permitan detectar la clase social. Los secuestros exprés pueden ser reales o virtuales. E el primer caso se elige una víctima, generalmente mujer, y se la secuestra por un corto período de tiempo en el que, fundamentalmente se la obliga a extraer dinero de su cuenta bancaria a través de cajeros automáticos.

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La retención forzosa de la persona suele durar entre una y dos horas.

La otra categoría de secuestros exprés, lleva aún menos tiempo y preparación. Los delincuentes llaman a un número móvil, muchas veces sin previa información, asegurando tener secuestrado a un familiar de la persona con la que se habla. Este tipo de delitos suele cometerse por la mañana por motivos técnicos. La persona a la que se llama debe ser sorprendida y contar con pocos medios para verificar la información. Los casos más utilizados son el supuesto secuestro de niños que deberían estar en la escuela o el de mayores de 70 años que viven solos.

Andrea Bernardi es profesora de Literatura en un instituto de la zona sur de la provincia de Buenos Aires, en Argentina. En menos de 2 años sufrió tres delitos de similar proceder.

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El primero, en 2012, recuerda fue el que más la asustó. “Recibí una llamada al móvil, me decían que tenían secuestrada a mi padre y que debía entregarles 5.000 pesos”. Andrea reconoce que el temor la invadió, pero algunos deslices por parte de los supuestos secuestradores la hicieron sospechar. “Mi madre vive en una ciudad a 400 km de distancia de donde me encontraba yo. En el llamado me decían que la habían secuestrado en una calle que no existe en su ciudad”.

Andrea Bernardi realizó la denuncia policial, pero es prácticamente imposible dar con esta clase de delincuentes. Ella cree que apuntaron su número de móvil en la fila del banco mientras abonaba la factura. La cajera le solicitó el número de teléfono de manera oral dos veces, detrás de ella, en la fila, había una pareja de jóvenes que cuando finalizó la operación había desaparecido.

Rosa García es ama de casa y madre de tres adolescentes. Una mañana recibió una llamada en la que le pedían 10.000 pesos para liberar a su hija menor.

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Rosa apuntó los datos y llamó a su esposo al trabajo, ya tenía el dinero en un sobre dispuesto a entregarlo. Fue el padre de los niños quien, en este caso, reaccionó a tiempo y llamó al instituto para comprobar que los tres hijos del matrimonio estuvieran en clase.

Rosa García cree, aún hoy, que fue alguien que sabía del dinero que el matrimonio guardaba en la casa, exactamente 10.000 pesos. La policía argentina, en cambio, sostiene que fue producto de la coincidencia. En los secuestros exprés virtuales, la cifra que se solicita por el rescate, nunca es demasiado elevada, lo que se intenta es bloquear y sorprender a la víctima para que entregue el dinero lo antes posible.

Desde febrero de 2015, la policía española ha emitido una alerta sobre esta modalidad de secuestro telefónico en el país. Se trata, en la mayoría de las denuncias realizadas, de madres que reciben una llamada en la que se les avisa que han secuestrado a su hijo.

Es importante mencionar, que al no contar con más datos que el número de móvil y a veces el nombre de la persona a la que se llama, los delincuentes no brindan información como nombres de las personas involucrados, edad o zona en la que fueron, supuestamente secuestrados. #Moda #Política Madrid