Las cifras que se dan son orientativas, el 25 % de las ofertas de #Trabajo son falsas,  lo que nos permite  hacernos una idea de la cantidad de reclamos laborales que se lanzan con el único objetivo de sacar dinero.

Desde hace años se viene alertando sobre la existencia de este tipo de anuncios fraudulentos. Una batalla de prevención difícil de ganar ya que los estafadores se  están perfeccionando, sobre todo en #Internet, para convencer y dar credibilidad ocultándose bajo la apariencia de ser auténticas empresas, agencias de colocación, y caza talentos. Todo tipo de advertencias que no evitan que el fraude siga en aumento.

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Francisco Canals es especialista en este tipo de fraudes de trabajo. Compañero de profesión, es director de Identidad Legítima, empresa que  se centra en limpiar la imagen del consumidor en la red y en defender su reputación digital, siendo a día de hoy todo un referente a nivel nacional en España. Más de veinte años de carrera centrados en Internet, que han dado sus frutos en esta lucha contra los ciberdelitos y los fraudes y delitos en la red.

Entre sus trabajos de investigación, coincidiendo con la crisis económica y el aumento del #Paro, se encuentra la detección de los fraudes de trabajo. Para ello, asumió durante un mes el rol de buscador de empleo, y uno de cada cuatro anuncios que  respondió eran fraudulentos.

Pero, ¿cómo podemos detectar falsas ofertas de trabajo?. Partiendo de la base de que “no existen gangas, y menos en tiempo de crisis”, Canals ofrece varios consejos para no ser víctima de una estafa de trabajo.

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Entre ellos, aclara que no hay que fiarse de un trabajo en el que se ofrezca un salario superior al del mercado y en el que apenas se requiera cualificación, y tampoco de anuncios poco transparentes, sin facilitar el nombre de la empresa, teléfono fijo, y dirección de correo corporativo, entre otros datos, “ya que debemos conocer la empresa, el puesto, salario, cualificación  y funciones demandadas”.

Indica, además, que no hay que llamar a teléfonos de tarificación especial. Canals ha apreciado que se publica el anuncio con un teléfono fijo y que una vez que lo marcamos nos remiten a estos números como el 806.

“No hay que pagar por trabajar”

De más está decir, que nunca hay que pagar por trabajar, “ni por la gestión de papeles, ni trámites administrativos, y tampoco hay que pagar por comprar material que nos suministran para el desarrollo del trabajo”, aunque digan que devuelven el dinero, hecho que enfatiza que jamás se produce.

Otro fraude muy extendido es el de pagar por cursos formativos como paso previo para entrar en una bolsa de empleo.

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Se trata del principal reclamo bajo el que se escudan las academias, que en realidad no ofrecen trabajo, sino cursos.

También hay ofertas ficticias que se hacen para la captación fraudulenta de datos. Se trata de ofertas “gancho” para el envío de tu currículum a una dirección -vía correo electrónico o a través de un apartado de correo-, para captar datos que luego venden a empresas de publicidad, obteniendo así sus beneficios.

Son cientos los portales de empleo que inundan la red, y hay que procurar que sean fiables y reconocidos. Canals ha apreciado  que  los estafadores se han perfeccionado en internet, adoptando un perfil cada vez más elaborado, y la capacidad técnica para evitarlo sigue siendo limitada. Aunque Google “es también uno de nuestros grandes aliados a la hora de informarnos, ya que de un anuncio estafa seguro que ya hay referencias negativas en internet”.