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“Nosotros pensamos que como estamos en la cúspide de la evolución somos los mejores, y creemos: yo humano, yo domino al caballo, y no, para nada”. Así de tajante lo explica Alexis Díaz, terapeuta afincado en la isla de Gran Canaria y que desarolla su trabajo en tratar la relación del hombre con el caballo, y demostrar cómo los animales [VIDEO], y en concreto el caballo, nos ayuda a comprendernos.

“Ellos no tienen otra forma de hacernos entender lo que quieren más que con gestos corporales, a ver qué entendemos nosotros de los que nos dicen”, explica el terapeuta, que destaca aspectos del caballo como su compañerismo.

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Así, explica que a través de observar nuestra relación con el animal, podemos llegar a entender algunas de nuestras propias pautas de comportamiento.

Alexis Díaz está especializado en terapias a caballo, que desarrolla en el centro especial ‘Arucas a Caballo’, en la localidad canaria de Arucas. A través de estos programas, estas terapias buscan favorecer la autoestima y fortalecer el autoconocimiento y control de las emociones. Díaz considera que el éxito de estas parte de que “ante un caballo, nadie se queda indiferente”.

Permanecer al lado de estos animales logra remover en el ser humano “las más diversas emociones, desde el rechazo a la ternura”. El terapeuta sostiene que el afloramiento de emociones son abundantes y a veces, incluso contradictorias. “Miedo, temor, asco (por la saliba y boca tan grande, o las excreciones), ternura, sentimiento de libertad, naturalidad, emociones relacionadas con el calor que producen si los abrazamos (siendo tan grandes nos hacen sentir pequeños).

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También nos producen frustración, enfado a veces, seguridad, confianza, amistad, lealtad”, enumera el especialista.

El terapeuta explica en esta línea que cuando uno se acerca a los caballos, los caballos, que tienen muy arraigado el sentimiento de comunidad, consideran que la persona que se les ha acercado es otro caballo aunque un 'extraño' caballo de dos patas en lugar de cuatro. “Pero igualmente si hay dos caballos y tú llegas, ellos sienten que ahora son tres”, explica el terapeuta.

Asimismo, Díaz rompe viejos mitos como el de que colocarse detrás de un caballo suponga llevarse una patada seguro. Él explica que los caballos solo pegan la patada al sentirse acorralados, que no lo hacen si no tienen miedo. Otro de los aspectos que señala es que no le gusta trabajar con la comida como si esta fuera una recompensa. “La comida simboliza un acto de compartir, no un castigo o recompensa”, señala el especialista, que parte siempre en sus terapias del máximo respeto al animal y de un trabajo enfocado a que el caballo también se sienta cómodo y libre.

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En conclusión, el acercamiento al caballo a través de estas terapias, pretende ayudar en aspectos del ser humano como son “la coordinación corporal, el poder y la humildad, la rebeldía, aceptación de uno mismo, aceptación de otras realidades, la amistad, las relaciones, el equilibrio, los afectos. La firmeza frente a la agresividad, la espiritualidad, etcétera”.  #Sociedad Canarias