Al oír la frase "adiós a un clásico", me ha venido a la mente un campo de fútbol. Perdón por mi ignorancia. Me ha picado el gusanillo de la curiosidad e indagado más sobre el tema.

Este café, de dos plantas, obtuvo su primera licencia en 1887 tal como indica su web. Este establecimiento emblemático madrileño se ubica en el centro de la capital, en la Glorieta de Bilbao número 7. Famoso por sus cafés y como no, por su chocolate con churros y los picatostes. Además de poder jugar al ajedrez a cualquier hora, en la planta de arriba.

Los actuales propietarios lo regentaban desde hace tres generaciones, obteniendo la distinción al mejor café del año en España en el 2000 y el título de establecimiento centenario de Madrid otorgado por la Comunidad de Madrid.

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Como dato curioso, este café tiene un chotis, donde parte de la letra dice así: "Quiere usted tomar un café rico, acuda al Comercial que es exquisito".

Además de tomarte un café era muy conocido como lugar de echar unas buenas tertulias: por sus entrañas dialogaron arduamente, con pasión, desenfreno, rabia y vocación tanto escritores, periodistas, artistas, toreros y gente de a pie. Ahí su encanto y magia. Una magia que hoy 27 de julio de 2015 tras 128 años de tertulias y cafés pone las sillas en lo alto de las mesas, cierras sus luces y sus puertas para siempre.

El anuncio del cierre fue anunciado por la red social Facebook donde podemos leer literalmente "Es una lástima tener que escribir un mensaje como éste, pero ha llegado el día del cierre y, por ello, queremos agradecer de todo corazón la confianza que nos habéis brindado durante muchos años llenos de maravillosas experiencias".

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Los propietarios no comentan los motivos del cierre de tan emblemático escenario madrileño. Todo son conjeturas pero lo único cierto es que mañana ya no se sirvirán ni cafés ni churros en El Comercial.

Tanto trabajadores como clientes habituales y esporádicos se sienten desolados, un espacio con esta solera se acerca a una hecatombe cultural puesto que sus paredes y empleados han vivido experiencias fruto de la pasión por vivir.

Este cierre se une a otros tanto que en su día dejaron un vació en el corazón de muchas personas asiduas a ellos y la mayoría de los cierres fueron causados tras la finalización de los contratos de alquileres de negocios y los nuevos alquileres eran desorbitados. En Madrid afectó a la Camisería Hernando de la Gran Vía madrileña, Almacenes San Carlos entre otros. Todos ellos negocios centenarios. Estos cierres sólo benefician a las grandes firmas.

A nosotros, los transeúntes de a pies, sólo nos queda la nostalgia de recordar el olor a café y a churros además del calor humano que se respiraba y vivía en cada uno de estos establecimientos centenarios. #Cultura Madrid #Sociedad Madrid