El pasado domingo 31 de Mayo, en la plaza de toros de la extremeña ciudad de Cáceres se celebró la corrida de toros a cargo del diestro Julian Lopez -"El Juli"- que bregó en solitario, junto a su cuadrilla, con 6 toros, 6, de la ganadería de Garcigrande, con el solidario propósito de contribuir a una campaña de ayuda a familias contra el cáncer infantil.

Dolor por dolor y sacrificio por sacrificio. Cáncer y Tauro participando en el antiguo romance del eros y el tánatos, mística del amor imposible sin el concurso del dolor y del sacrificio. Acercarse a un toro es acercarse a la muerte y ese angosto pasaje tiene una sola salida: la vida.

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"Torear es como amar", ha declarado el elegante diestro madrileño en en una reciente entrevista concedida a los medios.

Y amar: ¿ha de doler? No tiene mérito responder a esta pregunta pero no se puede entender qué alguien desee matar a su amante si le ama, a no ser que se trate de una novela o de una obra de incruento y civilizado teatro. Pero, la tauromaquia no es teatro.

Un hermoso toro bermejo de careto altanero asoma por la puerta de chiqueros. "Fantasma" de nombre, es recibido por el diestro, llegada la ocasión rodilla en tierra como el verdugo que implora el perdón de aquel al que han convenido ajusticiar. Sin perder el ritmo Juli, con la entrega del que se siente capaz consigue con el capote ceñidas y arreboleadas chicuelinas - lopecinas - vistosas, alegres, de arriesgada ejecución; pintoresco y vivo cuadro donde parecían volar mariposas junto a los encendidos aplausos del público.

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El diestro parecía cómodo aunque las dudas solo iban a resolverse en el tercio de varilargueros en el que dieron por tierra caballo y caballero. "Fantasma", entró algo cruzado y resbalado al segundo puyazo, marcado, derrotando al caballo sobre sus cuartos traseros, manos arriba. Suerte corta, la de varas, sin más incidentes, que obligó al toreo a pie y a dar por concluido algo justo el castigo sin gran desaliño. Tal vez fue la suerte para Fantasma, pues el toro no había perdido brío y se fue arriba con el segundo par de banderillas que el mismo Juli, colocó en terrenos muy comprometidos saliendo desde tablas y cediendo a la bestia la salida al olivo. Pares centrados de alivio y de amolde a la res que educada la cerviz con el castigo respondía seria, mostrando nobleza ante la ley y el saber, a pesar de su patente fatiga.

Pide el maestro de buen grado el capote ¿Se habrá enamorado ya del toro?

Pues sí, y se deshoja la margarita del te quiero y no te quiero hacia la suerte suprema con naturales ceñidos, marcados y obligados por bajo y el toro responde ciego y con hambre al engaño al que el diestro invita a repetir: hubo redondos largos como agujas en un reloj, derechazos abiertos y templados jalonaron la otra mitad del tercio que levantaron los aplausos de la concurrida plaza, y al diestro que prolongó la faena hasta escuchar un aviso por tardanza que desoyó animado por el respetable que pedía el pañuelo naranja del indulto de Fantasma a la presidencia: Indulto que se concedió junto a dos orejas y rabo.

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Comenta en su blog el veterinario Honorio Carceller, que ha sido el encargado de curar toros indultados de otras corridas: "Con la miel rellenamos todas las heridas por completo impidiendo que las bacterias se multipliquen y mantener la herida hidratada para que no se cierre y cicatrice de abajo hacia arriba. La fiebre y la fatiga hace que el toro no coma y eso desencadena a veces su muerte." #Cáncer #Toro de la Vega