Recientemente, El Periódico de Catalunya informaba de una noticia que en Occidente sorprendería, debido a lo insólito del asunto: en el Japón, un famoso actor de #Cine para adultos, Ken Schimuzu, más conocido por Shimiken, de 35 años, lanzó la voz de alarma por las redes sociales de que actualmente, el número de actores de su género escasea en su país, y el balance es casi surrealista: sólo 70 actores y 10.000 actrices. Lo ha contado más detalladamente en una entrevista a France Press.

Shimiken se ha acostado con unas 8.000 mujeres en 7.500 películas para adultos, pero él solo no da abasto. En Twitter, comparó esta escasez a la extinción de los tigres de Bengala. Y lo achaca todo a la aparición de los "hombres herbívoros" (Soshoku Danshi, en japonés), como llama a que los chicos japoneses cada vez tienen menos interés por el sexo, y por lo tanto, por éste tipo de películas.

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Ello se debe al aparecer un modelo masculino frontalmente opuesto a lo que en nuestro país se llama "macho ibérico".

Preguntando a actores y actrices de este mundillo, lanzan unas conclusiones demoledoras: la actriz Yuko Shiraki dice que "mentalmente, los hombres se han hundido, son menos machos, menos aficionados al sexo. Muchos han perdido la confianza en sí mismos y no saben cómo expresar su líbido. Por ello faltan hombres en la profesión y la labor de nuestros pobres protagonistas masculinos es agotadora".

En un país más bien machista como Japón durante milenios, con las mujeres decidiendo ahora por sí mismas, como en Occidente, es de entender un cambio tan radical, al no saber cómo actuar con las mujeres, no sólo en el sexo. Algo parecido pasó en la liberal Suecia, con la prohibición de la prostitución y la igualdad hombre-mujer muy arraigada.

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Buena parte de los hombres suecos se sienten tan desplazados que incluso la Iglesia protestante ha visto bien la legalización del matrimonio homosexual.

En 1991, el diario El País publicó en su suplemento dominical un interesante reportaje monográfico, "¿Ha muerto la pasión?", donde hacía preguntas sobre el cambio de roles entre géneros y cómo los hombres, al menos los de entonces, estaban totalmente desconcertados y parecían incapaces de adaptarse a los nuevos modelos de hombre sensible, en los que Woody Allen había mostrado que un hombre puede ser así sin sentir vergüenza alguna y gustar a mujeres mucho más que como macho dominante.

Aquel reportaje lanzaba conclusiones igual de duras: en San Francisco, se hizo un experimento, en la calle, varias mujeres propusieron a los hombres una relación sexual libre y voluntaria. Ningún hombre lo aceptó. Decía también que los hombres se sentían incómodos con que ahora "tenían la obligación de provocar placer" a las mujeres con quienes tuvieran sexo, algo que hasta entonces nunca se sentían obligados.

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Incluso decía que "ven que pueden vivir perfectamente sin él [sin sexo]. Son los falsos célibes". Y que las películas más valoradas ya no eran "El último tango en Paris" de Bernardo Bertolucci, sino "Mujeres al borde de un ataque de nervios" de Pedro Almodóvar.

Lo que hemos contado antes y esto es muy interesante sociológicamente, para ver cambios de roles entre géneros que antes se comportaban de otra manera. Mientras en Occidente se van adaptando a ello los hombres (las mujeres son más espabiladas), en Japón todavía no lo han conseguido, debido a sus costumbres, sociales y sexuales, pese a que el país se ha ido occidentalizando gradualmente desde 1945.