Hace pocos días, en San Salvador, capital de El Salvador, país centroamericano con una extensión equivalente a la provincia extremeña de Badajoz, se beatificó a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el Obispo salvadoreño asesinado de un disparo al corazón en Marzo de 1980, y que en dos años se cumplirá el centenario de su nacimiento.

La ceremonia fue multitudinaria, no sólo por la cantidad de eclesiásticos de todo el mundo asistentes, de Latinoamérica a Australia, sino por los cientos de miles de salvadoreños asistentes. Pero lo más curioso es que entre los eclesiásticos no hubo ningún Obispo español.

Todo esto lo contaba ElPlural.com, que veía que ante todo esto, se ha visto que la mano o el poder de Rouco Varela en la Iglesia española sigue siendo muy alto, pese a no estar ya activo como Cardenal, con sus acólitos en las altas instancias eclesiásticas hispanas. Dijo bien claro que la beatificación de Monseñor Romero le parece “una beatificación política”, y por ello les convenció para no ir allá.

Monseñor Romero era Arzobispo de San Salvador, y se convirtió en una de las cabezas visibles de la llamada Teología de la Liberación, una manera de ver la Iglesia muy escorada hacia la izquierda, que cuajó sobre todo en la vecina Nicaragua. Plantó cara con su labor pastoral y sus homilías a la dictadura que atenazaba su país, y recibió amenazas de muerte de los poderes fácticos, desde los “Escuadrones de la Muerte” al Ejército, pasando por el #Vaticano, que nunca le apoyó directamente, lo que pudo comprobar Romero en un viaje a Roma para hablar con Juan Pablo II. Por esta falta de apoyo, la beatificación de Romero estuvo parada mientras eran Pontífices Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero que el Papa Francisco ha reanudado.

Hace poco se supo que su asesino fue un sub-sargento de la sección II de la desaparecida Guardia Nacional salvadoreña, que recibió órdenes del mayor Roberto D’Aubuisson, quien creó los temidos “Escuadrones de la Muerte”, que también asesinaron en 1989 al jesuita vasco Ignacio Ellacuría y a varios religiosos que estaban allí. Marina, hermana del militar D’Aubuisson, contraria a la ideología de su hermano, creó la Fundación que promovió la beatificación de Romero.  #Religión