Ha saltado a las noticias como la pólvora, un jefe que no solo rebaja su sueldo, sino que lo hace hasta equipararlo al del nivel de sus empleados. Dan Price es un joven empresario de treinta años, natural de Idaho que esta semana hizo felices a los 120 empleados de la compañía de pagos por tarjeta, Gravity Payments de la que es director general, anunciándoles una subida de salarios paulatina a lo largo de tres años, su sueldo se incrementará cada año en 10.000 dólares, pasando ya este año a cobrar 50000 y llegando en 2017 a la cifra de 70000 dólares.

¿Cómo va a hacerlo? Pues reduciendo su sueldo actual a una catorceava parte, es decir de un millón de dólares que cobraba al sueldo que va a pagar a sus empleados, 70000 dólares, así lo anunció en una reunión de la compañía con sede en Seatle.

Anuncios
Anuncios

Apelará también a los dos millones de dólares de beneficios que tuvo la compañía en el 2014. Su intención es mantener contentos a sus empleados y que permanezcan fieles a la empresa, "Pienso que sencillamente esto es lo que merecen todos", fueron sus palabras en una reunión donde mostró su lado más humano.

Dan Price vive en Seatle en un piso de tres habitaciones y conduce un Audi de más de doce años, reconoce que su sueldo era excesivamente alto y que mantendrá el actual hasta recuperar los beneficios que la compañía tenía antes del cambio de régimen salarial. Tanto Youtube como el sitio web del New York Times alojan un vídeo donde se recoge la efusiva reacción de los empleados ante el anuncio por parte de Price.

Price fundó la compañía con tan sólo 19 años y a la hora de tomar esta decisión se basó en un informe de la Universidad de Princenton que le impactó ya que decía que una persona necesita ganar al menos 70000 dólares al año para ser feliz, es decir para no estar preocupada por sus necesidades básicas.Tiene la creencia de que "cuanto más tienes, a veces más complicada se vuelve tu vida" y considera su medida como un imperativo moral.

Anuncios

La medida adquiere más relevancia por el debate que está sosteniendo estos días los periódicos estadounidenses sobre las desigualdades de los salarios entre directivos y empleados de las grandes compañías