A las clásicas ludopatías, casino, caballos, cartas, bingos, tragamonedas, etc., se les agrega ahora con la revolución tecnológica las ludopatías on-line; un sin número de páginas webs dedicadas a juegos y a realizar apuestas que están causando furor en España y en toda Europa, sobre todo las relacionadas con los deportes, y en cuyos grupos de riesgo se inscriben jóvenes de edades cada vez más bajas.

Antes se decía que los grupos de riesgo oscilaban entre los 25 y los 28 años de edad, y ahora, con el auge de #Internet y las facilidades digitales, se especula con chicos de 13 años, entrenados en el mundo digital gracias a la práctica de los videojuegos, aunque por ley las apuestas están prohibidas para menores de 18 años, que ya estén realizando apuestas por sí mismos.

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Se calcula que la población juvenil “enganchada” son menores y que realizan sus apuestas de manera on-line, valiéndose de un ordenador, una tableta, o de un simple teléfono móvil con acceso a internet. Sin embargo, para apostar on-line, además del requisito de ser mayor de edad, se requiere de un DNI de un adulto, y de una tarjeta de crédito o una cuenta bancaria, pero lo que en apariencia sería un obstáculo para que los menores de edad pudieran ingresar al mundo de las apuestas se termina convirtiendo en un desafío, puesto que la adicción al juego, una vez establecida, se caracteriza por realizar acciones temerarias, como las de robarle el DNI al padre, la tarjeta bancaria a la madre o a un familiar mayor, pedir o robar dinero, y realizar, pese a cualquier prohibición las apuestas.

¿Qué se puede hacer para frenar estas nuevas ludopatías? Se preguntan los expertos, quiénes afirman que recién están comenzando a ver el principio de una gigantesca epidemia, que a medida que pase el tiempo y la tecnología siga avanzando, se teme que será en el futuro algo imparable.

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De momento los especialistas más sensatos, psicólogos y trabajadores sociales, opinan que se trata de un “problema cultural”, como el de otras adicciones, multideterminado por diversos factores, entre los cuales se encuentra la educación, las amistades, la clase social, la decadencia de ciertos valores como el del trabajo, el progreso y el ahorro, que han sucumbido al capitalismo salvaje de nuestras sociedades postmodernas.

El tema de estas nuevas ludopatías es apasionante y complejo para los especialistas porque se convierten en un síntoma de las carencias y los defectos de nuestra sociedad actual. Está visto que para su resolución hará falta indagar en los males modernos y en los errores cometidos cuando se intentan enmendarlos: consumismo sin sentido, culto al individualismo, al egoísmo, al dinero y a los bienes materiales en detrimento de una buena educación donde además de conocimientos haría falta enseñarles a los jóvenes a tener actitudes y actividades responsables con las personas y respeto con el medio ambiente, solidaridad con los demás, compañerismo, reflexión sobre los valores de la vida y de los seres humanos; y por último , en vez de imponérselos y vendérselos, como si de una moda se tratara, enseñarles a utilizar los medios y aparatos tecnológicos de una forma útil y responsable, al servicio del conocimiento para que éstos no se conviertan – como lamentablemente está sucediendo- en un elemento “alienante” y adictivo que complota contra su bienestar emocional y contra el propio futuro de los jóvenes.

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