Pese a lo atractivo del salario, resulta impactante que el oficio de sexador de pollos (han oído bien) sea un trabajo extinto en nuestros vecinos de Reino Unido. Y no por cualquier cosa: a pesar de lo adorable de estas criaturas, ser apto para clasificarlas según su sexo es un arduo #Trabajo cuyo estrés empieza en la imprescindible formación, que más que un curso de una semana o un mes, se trata de una carrera de hasta tres años de entrenamiento a los que la mayoría, más que por vocación, acuden esperando el salario prometido.

Sin embargo, hace falta tenerlo todo muy claro para apuntarse, porque, según las empresas que demandan estos profesionales, el problema radica en el trabajo.

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Al fin y al cabo, se trata de pasar hasta 12 horas al día observando el trasero de los pollitos, doce horas al día, mil polluelos a la hora, cuatro segundos para descartar entre machos y hembras y un margen de error de dos entre mil. Ahora entendemos a los británicos, ¿no?

Luis Aragonés dijo una vez: "tengo un amigo japonés que es sexador de pollos. No sé si sabéis lo que es. Se dedica a decir si son hembras o machos y se equivoca dos por mil". Dos por mil es una buena cifra, desde luego.

Y es que los sexadores de pollos abundan en países de la zona asiática como Japón, China y Corea, quienes demuestran un verdadero talento en el oficio y ocupan las plazas vacantes en la mayoría de países que, como Reino Unido, necesitan más profesionales. Un dato: en España el número de sexadores de pollos nacionales no supera las 15 personas.

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Una cosa está muy clara: no es oro todo lo que reluce. Con esas cifras tenía que haber algo oculto tras la inocente profesión porque, por mucho que abulte la cuenta, no todo el mundo vale. Las futuras gallinas tienen que estar aisladas para diferenciar entre ponedoras o las que son para comer y un error del sexador puede provocar la rebelión en la granja. Un sexador debe poseer agudeza visual, concentración y, además, en la oferta también exigen simpatía por los animales y por su bienestar. Al fin y al cabo, no dejan de ser unas criaturas adorables.