Un tatuador de Cádiz ha sido la noticia del día en las redes sociales, y no por haber hecho un tatuaje asombroso, si no porque acaba de ser condenado a 4 años de cárcel por introducirle un dedo en la vagina a una clienta cuando le estaba realizando un tatuaje en la zona del pubis. Los hechos ocurrieron hace dos años cuando la clienta se decidió a tapar una cicatriz con un tatuaje, fue acompañada la primera vez por su hermana para elegir el diseño, ya en esa ocasión el tatuador le pidió que se bajara las bragas, a ella no le había extrañado por el lugar donde iba a realizarse el tatuaje.





Después de seleccionar el tatuaje regresó con su marido para realizar el tatuaje, el tatuador se deshizo del marido con la excusa de que iban a tardar bastante y que no podría permanecer ahí, el marido aceptó y dejó sola a su mujer con el tatuador. Esta empezó a incomodarse cuando notó que el tatuador ejercía de una forma extraña presión en las zonas del pubis pero tampoco dijo nada porque pensaba que se trataba del proceso normal en la realización del tatuaje.





El abuso vino cuando el tatuador le comentó que tendría que abrirse de piernas, justo cuando la clienta se abrió de piernas le introdujo el dedo en la vagina «a lo que ella respondió con dolor, levantándose inmediatamente y diciéndole en un estado de nerviosismo que no le tocara». Después de esto la clienta se encaró con el tatuador y se fue del local inmediatamente.





La chica afectada por el suceso se lo dijo a su marido y este a su vez a un amigo policía que les recomendó denunciar. Cuando se celebró el juicio el tatuador negó los hechos y afirmó que ella siempre estuvo en la sesión de tatuado con su marido y que en ningún momento estuvo sola. Aun así el tribunal condenó a cuatro años al tatuador basándose en el testimonio de la clienta ya que la ley establece que se puede tomar como prueba la declaración de una mujer siempre y cuando no busque beneficio económicos.



La polémica viene cuando en las redes sociales se ha debatido sobre la duración de la condena considerando la mayoría de personas que si bien el acto es condenable, el pasar cuatro años en la cárcel por el hecho de introducir un dedo en una vagina es exagerado. En las redes sociales se ponía como ejemplo a José Ortega Cano que ingresó en la cárcel, condenado a 2 años, 6 meses y un día por homicidio imprudente. ¿Y tú qué opinas?