Si lo piensas bien, seguro que tienes algún amigo o compañero de clase o #Trabajo que tiene por costumbre llegar siempre tarde. En el fondo, todos lo tenemos. Lo más curioso, es que esta tendencia goce de una repetición tan exagerada y se manifieste reiteradamente sobre las mismas personas, ¿a qué puede estar debida?

Esta fue la pregunta que se hicieron en la Universidad de San Diego, en Estados Unidos, a la hora de poner en marcha un estudio que encontrara la explicación. En la investigación, encontraron que la razón más recurrente y a la vez determinante, era la falsa creencia de que las actividades que realizamos toman menos #Tiempo del previsto.

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A este respecto, las leyes de Murphy son bastante claras: nada es tan fácil como parece y todo lleva más tiempo del que uno piensa. Las personas más despistadas suelen errar en el cálculo del tiempo que disponen.

Según un estudio realizado a 181 personas del metro de New York, aquellos que preferían 'optimizar' su tiempo mediante la realización de varias tareas simultáneas, solía cundirles mucho menos, siendo la mayor parte de ellos pertenecientes al grupo de 'los tardones'. El saber popular nos recuerda que el que mucho abarca, poco aprieta.

Sin duda, una de las divisiones sociales que más han ayudado en estos estudios, ha sido la conclusión de que simplemente, existen personas cuya percepción del tiempo es más exacta que la de otros. Del mismo modo que tienen velocidad de cálculo en problemas matemáticos, otros, son grandes planificadores.

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En este caso, los resultados fueron reveladores. Después de preguntar a una muestra si se consideraban o no puntuales, les pidieron que calcularan el espacio de tiempo transcurrido hasta llegar al minuto (sin contar con la ayuda de un reloj).

De media, aquellas personas más impuntuales llegaron hasta los 77 segundos; sin embargo, ¡los más puntuales se detuvieron a los 58. Encontramos aquí un factor bastante objetivo y fácil de calcular en este sencillo ejercicio, ¿por qué no haces la prueba?