Todos o casi todos hemos sufrido un desamor en esta vida. Un rechazo o una decepción mayúscula que produce una reacción química más dolorosa que una agresión física con la que cada persona lidia de una manera diferente. Algunos llevan la procesión más por dentro o comparten su desoladora experiencia con su gente más cercana mientras que otros además se ven impulsados a pregonarla con acciones sutiles que se encargan de figurar en las redes sociales.

Pese a que nosotros somos nuestros propios moderadores, las #Redes Sociales son actualmente el escaparate que filtra un reguero de pistas y pruebas acerca de nuestro estado de ánimo.

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Compartir nuestras losas emocionales se ha convertido en un quehacer prácticamente inevitable. Pero ya no sólo es cuestión de las palabras en sí, sino también del trasfondo de dolor e impotencia que ocultan algunas actividades que se realizan en las redes. Sin necesidad de verlo expresado directamente, existen algunos indicios que reflejan que una persona ha pasado por una ruptura amorosa. Estos son algunos de ellos:

Irrupción de mensajes místicos y reflexivos. El desamor y la tensión acumulada tienen que salir por algún lado y, como consecuencia, quedar reflejadas en otro. Muros plagados de mensajes cargados de drama, meditación e introspección que indirectamente tienen un destinatario y no es otro que esa persona que ha dejado de ser inquilina de su corazón. Si observas repentinamente un mensaje de este tipo, se trata de un sujeto que busca aprobación, complicidad con sus palabras y que empaticen con él, independientemente de que sus pensamientos se salgan de contexto o no.

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Son instantes de debilidad en los que los protagonistas demandan apoyo ciego y las redes sociales son el recurso para hacer eco de ello.

Las fotos con amigos empiezan a ser habituales cuando antes no lo eran. Esto ya sabemos cómo funciona. El hombre o la mujer se vuelca incondicionalmente a su pareja y comienza a descuidar su grupo de amigos, quedando este a un inevitable segundo plano. Sin embargo, las tornas sufren un giro de 180 grados cuando la ruptura sentimental se produce puesto que ya no hay pareja a la que acudir. Esa persona tan especial se ha ido, ya no existe, por lo que esta circunstancia empuja a buscar cobijo de nuevo en los amigos. La situación no será la más cómoda del mundo posiblemente, pero el ahínco por demostrar a la otra persona que puedes vivir sin ella se convierte en una lucha interna que no va más allá de una falsa apariencia. Algo así como "¿Quién te necesita si tengo a mi gente?" Ya, ¿y antes? Un clásico.

Publicación de canciones melancólicas. De una manera u otra, la música a todos nos toca la fibra.

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Un compendio de sonidos que no sólo nos permiten desarrollar una sensibilidad especial, sino también situarnos en contextos que rememoran experiencias pasadas. Ante un golpe emocional extremo, la música se ha perfilado como el refugio de muchas personas en búsqueda de una inyección instantánea de moral. Un aspecto que se ha extendido notablemente y que un abundante número de 'corazones rotos' muestra en las redes sociales con estribillos en los que la tristeza y lo que un día tuvieron y ya no está toman el control.