Desde 2004, la Coordinadora para la Prevención de la Tortura ha recopilado 6.621 denuncias por malos tratos o torturas policiales. Lo que viene a producir una media aproximada de 2 denuncias al día por tortura o agresión policial, más las que queden sin denunciar. Se saldan con 752 condenas, la mayoría de ellas por faltas y no por delitos.

Estos casos no solo son los típicos golpes de rebote que se puede llevar un criminal en un forcejeo al intentar zafarse de la captura policial. Estamos hablando de ciertas denuncias constatadas en las que la víctima ha sido torturada durante varias horas en las dependencias de la comisaria, habiéndose dictado sentencia por un juez y el ingreso en prisión de varios guardias urbanos.

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Los agentes de la guardia urbana de Barcelona, Víctor Bayona nº 24751 y Bakari Samyang nº 24738, fueron sentenciados a varios años de prisión por haber torturado a Yuri Jardine, un joven de familia acomodada de Trinidad y Tobago. También aparecen sus nombres en las actas de la detención de Patricia Heras y todos los detenidos del 4F. En el caso del 4 de febrero, 5 jóvenes fueron detenidos por una supuesta agresión a un policía, 2 de ellos capturados en el hospital donde llevaban a los 3 primeros. Estos 2 últimos detenidos no se encontraban en el lugar de los hechos, se encontraban en el hospital por una caída en bicicleta, uno de los 2 era Patricia Heras. ``Patri´´, como la llamaban sus allegados, acabó suicidándose después de salir de la prisión cargando aún con las culpas de un delito que no había cometido.

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Los hechos por desgracia vuelven a repetirse el 28 de enero a las 22:30 de la noche, en el ``Forat de la vergonya´´, distrito Ciudad Vieja de Barcelona, a manos de una patrulla de Mozos de Escuadra que formaban parte de la unidad de seguridad ciudadana. Según testigos vecinos de la zona, la intervención de toma de afiliación de un joven transcurría con normalidad, hasta que al permitirle los agentes la marcha, este solicitó la identificación de los mismos. Error fatal que le costó que los agentes se le echasen encima enrabietados, sumándoseles varios policías más que se acercaban en ese instante. El joven fue golpeado repetidamente por los agentes de una forma repentina y muy agresiva sin mostrar ninguna resistencia. Los vecinos recriminan a gritos la actuación de las fuerzas del orden entre los desgarradores alaridos del joven, pero al ver desestimadas sus súplicas, comienzan con los insultos. Albert Batlle, Director General de la Policía ha compadecido ante la prensa intentando acusar al joven de un robo de un aparato electrónico sin aporte alguno de pruebas o más explicaciones. También ha confirmado la edad y nacionalidad del joven que permanece aún detenido: 22 años, Republica Dominicana.