El Papa Francisco ha declarado que está bien que los padres peguen a los niños, siempre que lo hagan con dignidad. Los comentarios se produjeron en la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro, cuando Francisco hablaba de la importancia de que haya un buen padre en la familia. "Una vez oí en una boda un padre decir: "A veces tengo que pegar a mis hijos un poco, pero nunca en la cara, a fin de no humillarlos". "Qué bueno", pensé, este hombre tiene sentido de la dignidad", dijo el Papa.

El principio de no humillar al niño al castigarlo parece ser fundamental para que le Papa justifique los azotes. "Un buen padre sabe esperar y perdonar desde el fondo de su corazón.

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Por supuesto, también puede disciplinar con mano firme, sin ser sentimental", dijo. "Este [buen] padre sabe disciplinar sin degradar; saber cómo proteger sin constreñir". Este tema de los castigos corporales a los niños es muy polémico en muchos países y las declaraciones del Papa provocaron una avalancha de apoyos y críticas en los medios sociales. Algunos dirán: "¡Oye, los azotes son buenos, el Papa acaba de decirlo!".

El padre Thomas Rosica, portavoz del Vaticano, dijo a CNN que era importante no sacar las palabras del Papa de contexto y que había que distinguir entre disciplina y castigo. "Es hora de que nos detengamos y permitimos que el Papa hable el idioma de la mayoría de la gente común, especialmente los padres, que le entienden mucho mejor que los que analizan cada palabra y declaración que sale de su boca", dijo.

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"No leamos en las palabras del Papa lo que no está. Él habla constantemente de la misericordia y la ternura. Habla como una figura paternal y pastor cariñoso que ama a los niños y quiere lo mejor para ellos". 

Francisco mostró su afecto en un Hangout de Google con niños con discapacidad de todo el mundo ayer jueves. El pontífice también se reunió con niños de la calle en una visita a un refugio en Filipinas el mes pasado. Según el sitio web Alianza Global para Acabar con el Castigo Corporal, los niños de, al menos 43 estados, están protegidos por las leyes de todo castigo corporal. Entre ellos, se incluyen más de 20 países europeos, así como de países de África y América Latina. Los Estados Unidos está en esa lista, pero el movimiento contra los azotes está cobrado impulso.

En conclusión, los psicólogos aconsejan, antes de pegar a su hijo hágase la pregunta ¿por qué y para qué le voy a pegar? ¿para descargar mi ira, para vengarme o porque creo que un buen azote a tiempo va a producir en él una reacción favorable? Si al final decide pegar, hágalo proporcionalmente a la falta, el niño debe saber qué regla ha traspasado y que una vez reciba su castigo deberá ser perdonado sabiendo que el amor de su progenitor siempre estará ahí incondicionalmente. #Iglesia católica