En un mundo con tantas prisas al que nos vemos sometidos a grandes cantidades de estrés, cada día son más quienes tienden a sentir agobio ante situaciones adversas que se les presentan a diario. En el #Trabajo, en el instituto o en la universidad, todos nos vemos sometidos a la presión de algún profesor o jefe (o clientes, en el caso de los autónomos).

La periodista Brigid Schulte del Washington Post se ha visto así abrumada tanto por su trabajo como por su condición de madre, por lo que desarrolló una serie de técnicas que mostró con detalle en su libro Overwhelmed: Work, Love, and Play When No One Has the Time (literalmente: 'Abrumado: trabajo, amor y ocio cuando nadie tiene tiempo').

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Algunas de las recomendaciones que hemos extraído de esta obra son:

Tomar nota de las preocupaciones que surgen a lo largo del día. Es habitual que a medida que se desarrolla la jornada, aparezcan nuevas tareas o imprevistos que nublen o eclipsen otros, pasándolos por alto y trayendo consigo que tengamos que lidiar con ellos en momentos inoportunos.

Un complemento perfecto para esto es la elaboración de un cuaderno diario. Esta práctica es muy utilizada para desahogarse de las preocupaciones, como si de un confidente se tratara. Prácticamente funciona como Platero en la conocida obra de Juan Ramón Jiménez, un interlocutor que no habla, que no discute y que no nos replica, solo escucha.

En materia más laboral o estudiantil, es todo un clásico el calendario. La periodista insiste en la importancia de tomar nota de las tareas de la semana.

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Antes eran habituales en los hogares grandes calendarios de pared que llenábamos de anotaciones. Ahora aplicaciones de agenda electrónica van ganándoles terreno.

Te recomendamos descargar plantillas de páginas como Icalendario, que posee diferentes formatos como mensual, semestral o anual, para que puedas hacer un estupendo planning a largo plazo. Una buena práctica es utilizar una o dos plantillas mensuales para maniobrar con un margen de sesenta días.