Tras el fallecimiento de su marido, Miguel Boyer, Isabel Preysler (63) ha decidido iniciar una nueva aventura en el sector de la belleza. Su propia línea de cosmética saldrá al mercado en febrero bajo el nombre "My Cream" y la podremos encontrar en las farmacias.

La reina de la prensa rosa se ha subido a la tendencia de celebrities dirigiendo negocios de cosmética. Destacamos a Jennifer Aniston que es co-propietaria de la compañía Living Proog; Katie Holmes se hizo co-propietaria y embajadora internacional de Alterna HairCare; Miranda Kerr creó Kora Organics; las Kardashian (Kim, Khloé y Korutney) con Kardashian Beauty, entre otras.

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Primero empiezan por poner su cara a un perfume y crema a cambio de un suculento contrato (normalmente son fieles usuarias de los productos cosméticos que representa) y una vez obtienen la fama correspondiente se lanzan a dirigir el negocio. Podemos ver un punto de oportunismo, sí…pero ¿los negocios no tienen este punto de oportunidad?

Esta iniciativa empresarial llevaba tiempo gestándose y gracias al apoyo de sus hijas Tamara Falcó y Ana Boyer, al final ha visto la luz. Preysler ha buscado consejo en algunos amigos para que le ayudaran en esta nueva etapa con la finalidad que, definitivamente, la ilusión del proyecto se convirtiera en una realidad empresarial.

Preysler es conocida como la reina de la eterna juventud y de la elegancia. Por este motivo su empresa de cosmética va orientada al cuidado constante de la piel de la mujer con un estilo de vida saludable.

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Estará compuesta por 3 cosméticos básicos: serum rejuenecedor, crema anti-edad efecto luminosidad, contorno de ojos y labios revitalizante anti-edad "a partir de patentadas y exclusivas fórmulas". Por supuesto dirigido a todo tipo de pieles.

Isabel fue la imagen de Age Vitality de Astor, desconocemos si después lo utilizaba. Su secreto de mantenerse tan joven es seguir una dieta estricta. Según ha confesado ella misma el fin de semana se relaja más, toma 10 pastillas diarias. Estas cubrían todas las necesidades alimenticias que necesitaba. Claro está que su rostro sin rastro de arrugas es fruto de muchos cosméticos caros, dosis de cirugía y alimentación sana.