El país: Noruega. El programa: Sweatshop Deadly Fashion. Los protagonistas: tres jóvenes blogueros sobre #Moda, dos chicas y un chico. ¿La idea? Llevarles al Sudeste Asiático a ver donde se fabrican las prendas que compran. Concretamente a Camboya. El resultado, o parte de él, era de esperar: se derrumban, lloran, disertan sobre lo horrible que es el mundo y, en concreto, ellos como compradores en ese negocio explotador y sobre todo visitas, muchas visitas. Y repercusión viral. Lo que nadie vio venir es que al volver, las dos chicas, Anniken y Frida, se iban a implicar activamente en una guerra contra el grupo Afterposten por no haber mostrado la situación de los trabajadores de la marca H&M.

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Una de ellas, Anniken Jørgensen, se ha mostrado especialmente indignada porque el grupo Afterposten ha intentado censurar todos sus intentos de aparecer en los medios para hablar de la situación de los trabajadores de Camboya. Sin embargo, al final, consiguió aparecer en un informativo en abril y en su blog lamentó que, desde entonces, su relación con Afterposten era prácticamente nula. Anniken denunció que se les había avisado de antemano que estaba "prohibido" comentar nada tras el fin del reality y muchísimo menos dar el nombre de H&M, empresa a la que las blogueras no dejan de calificar "la que peor condiciones ofrece a sus trabajadores en Camboya".

Anniken contó todo esto, entre otras cosas, en un post de su blog al que tituló "Noruega no es lo suficientemente honesta" en el que se mostró muy enfadada con el tratamiento de espectáculo que los medios de su país estaban dando a sus denuncias.

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El post fue compartido más de 5.000 veces en Facebook en pocas horas y se hizo viral hasta el punto de que H&M emitió un comunicado que aquí os traduzco: "H&M concuerda con que los salarios de países manufacturadores como Camboya son muy bajos. H&M, como comprador, no paga directamente a los trabajadores, pero estamos trabajando intensivamente en que nuestros proveedores proporcionen un sueldo justo a sus trabajadores".

No contenta con esto, obviamente, Anniken mantuvo una reunión con directivos de la compañía, de la que, según contó en su propio blog, salió "defraudada" y harta de oír "argumentos de muy poco peso". Por supuesto, han pasado los meses y compañías como H&M, Levis, Adidas o Target, según denuncia la ONG «Campaña Ropa Limpia», siguen teniendo sus fábricas en países como Camboya o Taiwan y contando en miles de millones de euros los beneficios que generan sus millones de ventas en todo el mundo "civilizado". La moraleja es que no hay moraleja. #Famosos