¿Cuántas veces has sentido que tras aplicar las tradicionales estrategias de estudio no te han dado resultado? Un buen ejemplo de ello es la típica opción de subrayar, destacar con colores fluorescentes o pasarse tardes y noches enteras releyendo un párrafo que no logramos retener.

Un equipo de científicos de la #Universidad de Harvard, detallaron en el libro Make It Stick: the Science of Succesful Learning, cómo estas y otras prácticas son sobrevaloradas por la tradición de creencias que si bien han sido recomendadas por profesionales de la enseñanza, no gozan del amparo científico.

Hoy presentamos algunas de las técnicas que sí han sido aprobadas por los estudios actuales y las calificaciones de sus usuarios son buena prueba de ello.

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Eso sí, es muy importante realizar pausas durante la jornada, sobretodo cuando empieza por la mañana, para no acabar muy quemados al entrar la tarde.

Cuando leemos un epígrafe o definición, lejos de repetirlo como un papagayo, resulta mucho más efectivo tratar de explicarlo con nuestras propias palabras, esto significa, enfrentarnos a una clase a un curso inferior, más que a un examen oral con un profesor de la vieja escuela. Nuestro cerebro procesará esta información de manera mucho más eficiente para disponer de ella en este tipo de situaciones.

Prescindir del ordenador a la hora de la elaboración de resúmenes, la memoria trabaja mucho mejor cuando la información es suministrada lentamente y esto es algo que solo el papel y el bolígrafo pueden ofrecernos.

Ir a la biblioteca es algo que nos funciona a muchos, sobretodo en las semanas previas a los exámenes finales, ya que se respira un ambiente de seriedad y entrega que tiende a contagiarse cuando más lo necesitamos, además de la posibilidad de resolver dudas con nuestros compañeros o los de cursos superiores.

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Dormir lo suficiente, además de ser una necesidad fisiológica, permite retener mucho mejor la información, pues durante el sueño la mente procesa y ordena los bancos de información.