"Es que el bebé, no debió morir allí. Eso es lo que alega Christian Leclerc, alcalde de la localidad francesa de Champlan, tratando de justificar su negativa de permitir el entierro de un bebé gitano.

Tristes Navidades para los padres de María Francesca que, con tan sólo tres meses, dejó este mundo a causa de una muerte súbita. Insensible ante el dolor de esta familia, Leclerc les niega su derecho a un pequeño trozo de tierra donde reposen los restos de esta niña de etnia gitana, víctima de burócratas carentes de empatía.

Para ponernos en situación, en el poblado de donde procede la familia del bebé, malviven casi cien personas carentes de los más elementales recursos.

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La basura se acumula por la falta de recogida de parte de los servicios municipales y, el agua y la electricidad, brillan por su ausencia. Tal abandono, por parte del ayuntamiento, se debe a que, a estas familias gitanas, se les ha denegado del derecho de inscribirse en los registros del municipio.

Y la pescadilla se muerde la cola. Según el tal Leclerc, sobre este colectivo gitano, priorizan los ciudadanos que cumplen con sus impuestos municipales, y tiene el cinismo de disculparse por la falta de espacio en el cementerio de la localidad. ¿Qué impuestos han de pagar si no les permiten censarse en el lugar?

Pero una excusa se sucede tras otra. Por si las anteriores no fueran lo bastante convincentes, Leclerc, siguiendo su línea burocrática e inhumana, alega que la certificación de la muerte de María Francesca, no se había registrado en Champlan, sino en la próxima Essonnes.

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Razón que él considera suficiente para negar tal derecho a Francesca.

Eve Desjardins, miembro de la "Asociación de Solidaridad en Essonne con las Familias Rumanas y Gitanas", se lamenta indignada ante la imposibilidad de una actuación jurídica contra este Ayuntamiento y su alcalde que priva a María Francesca de un derecho humano elemental infringiendo maltrato emocional a la familia.

Sea como fuere, el pequeño cuerpo de la bebé gitana, sigue a la espera de recibir sepultura hasta que, mañana lunes, paradójicamente, Noche de Reyes, por fin, se dignen hacerlo en el municipio de Wissous. Poco le importa a Leclerc el dolor de los padres y la indignación del colectivo gitano.