Ayer, jueves 29 de enero de 2015, tenemos que decir adiós, muy a nuestro pesar, a la queridísima Amparo Baró, que falleció por la mañana sobre las 8:00 en el Hospital Puerta del Hierro de Madrid a causa de un cáncer de pulmón contra el que ha luchado con la fuerza que la caracterizaba. Los familiares han anunciado que su velatorio tendrá lugar en el Tanatorio Norte de la capital.

Las personas de mi generación (finales de los 80, principios de los 90) recordamos (sobre todo) a Amparo Baró en su papel de Sole en 7 Vidas, la serie de Telecinco que nos mantuvo tanto a nosotros como a nuestros padres enganchados a la pequeña pantalla desde 1999 hasta 2006 a base de carcajadas.

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La serie fue una de las primeras sitcom españolas y hoy día hay quien la sigue considerando la mejor de todas las surgidas a posteriori.

Pero Amparo Baró era muchísimo más. Era de esas personas que estaban completamente enganchadas a su trabajo, tanto por todas las alegrías como sobre todo por las luchas que aún tenía que librar en él. Comenzó Filosofía y Letras pero tras ver actuar a Asunción Sancho quedó completamente embrujada por el influjo del #Teatro y lo dejó todo para desarrollar su nueva pasión. En apenas un año ya había firmado un contrato con la compañía Windsor en el Teatro de Barcelona. Con veinte años realizó su primera gira por Sudamérica. Lo suyo era talento innato se decía. Exudaba teatro. Lo inhalaba y lo exhalaba y su vida giró en torno a las artes escénicas.

Su primera película llegó en 1957, cuando Antonio Isasi-Isasmendi la llamó para rodar "Rapsodia de sangre" en Barcelona, y aunque nunca dejó de trabajar para la gran pantalla, la mayoría de los críticos coinciden en que este mundillo nunca ha sabido "explotar su talento". Rechazó el papel de protagonista en el film "Luci, Pepi, Bom y otras chicas del montón" de Almodóvar porque le pareció que el guión era "una locura, tonto y escatológico" y nunca se arrepintió.

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No conocía al director en aquel entonces, y cuando por fin se conocieron, este no volvió a ofrecerle ningún papel. En alguna entrevista anterior dijo arrepentirse, no por la repercusión que tuvo la película si no porque le gustó muchísimo cuando la vio.

Todos recordamos que en 2007 le dieron un Goya a la mejor actriz de reparto por la película "Siete mesas de billar francés" que nunca llegó a recoger, y es que ella misma confesó en varias entrevistas que era algo superior a sus fuerzas el acudir a las ceremonias de entrega de premios porque le daba "vergüenza". Aunque en 2013 sí que sorprendió a España al acudir a recoger un premio Ceres.

Amparo se confesó "anárquica y no roja" en muchas entrevistas, aunque admitió que había votado a casi todos los partidos políticos para después arrepentirse. Así era ella, natural siempre. De hecho la primera vez que hizo un anuncio publicitario quedó enganchada a los videojuegos hasta el punto de que se compró una Wii para jugar en casa al boxeo y al tenis.

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De ella se han dicho muchas cosas, pero sobre todo que siempre iba con la cabeza bien alta y que jamás se le caían los anillos. Javier Cámara ha tuiteado hoy que se ha quedado "huérfano" aludiendo al reconocido papel madre-hijo que interpretaron en 7 Vidas.

Descansa En Paz Amparo Baró, dónde seguro que nadie le pide que le dé una colleja, lo que reconoció que había llegado a "detestar" tras una vida entregada a su mayor pasión, lo que eleva su muerte y perpetua su vida. #Televisión