Poco se había hablado del Juan Carlos desde que abdicó, ya que todas las miradas se habían centrado en cómo lo estaba haciendo su hijo en el papel de Jefe de Estado. Especialmente se analizó con lupa el discurso habitual que el jefe de la Casa Real da todos los años en la noche del 24 de diciembre para felicitar por las navidades a los españoles, y hacer un resumen del estado de la nación y de sus próximos objetivos. Hasta ahora, sólo habíamos visto por la pequeña pantalla realizar este cometido a Juan Carlos, puesto que el último rey que reinó antes que él, lo hizo mucho antes de que se inventara la llamada "caja tonta".

Con todo el interés dirigido hacia Felipe VI, se dejó de lado todo lo concerniente a su padre y lo que iba a hacer después de abdicar en su favor.

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Hasta el punto de que ni siquiera se habló de Juan Carlos en estas fiestas, salvo para compararlo con su hijo en la felicitación de Navidad televisiva.

Y ahora se ha colado una noticia suya, que según Europa Press lo sitúa en Los Ángeles, lugar donde parece ser que el ex-monarca se fue a despedir el 2014. Y lo hizo por todo lo alto, como no podía ser menos. Esa noche cenó en un restaurante de los más lujosos de Beverly Hills, "The Ivy". Esta zona de Los Ángeles es conocida por ser el lugar donde se concentra la mayor cantidad de famosos de toda California. Juan Carlos se fue allí para pasar unos días de relax, disfrutando del buen clima de la costa oeste de los Estados Unidos.

Se desconoce la identidad de los que lo acompañaban en esa cena de fin de año, pero lo que sí se ha dejado saber es que no estaba con Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, la conocida como "princesa Corinna", que según ya contaba Fernando Ónega en su libro "Juan Carlos I.

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El hombre que pudo reinar", daba por terminada la relación sentimental que existía entre la que aún mantiene el tratamiento de S. A. S. («Su Alteza Serenísima») tras haber sido esposa del aristócrata alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, y el que aún continúa siendo tratado como rey de España, en calidad de emérito, a pesar de haber abdicado y cederle el trono a su hijo Felipe.

En este libro del periodista Fernando Ónega, se hace una exposición de las primeras reflexiones que el jubilado monarca hace tras su abdicación. Además, se cuenta también que Juan Carlos de Borbón estuvo intentando hace tres años conseguir que su hija, la infanta Cristina, cuando se fue a vivir a Washingon tras saltar a las primeras portadas los asuntos oscuros de su marido Iñaki Urdangarín en los casos Nóos y Aizoon, hiciera una renuncia a sus derechos dinásticos que la situaban entonces en el tercer lugar para ocupar el trono, tras sus hermanos Felipe y Elena. De ahí, que todos esperaran que Felipe se lo volviera a pedir tras ser imputada y haber declarado el juez Castro, que deberá sentarse en el banquillo de los acusados.

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Y mientras, papá Borbón gastándose el dinero que decía que no tenía, en restaurantes de alto standing donde ninguno de los españoles que están rozando el límite de la pobreza, y mucho menos los que ya lo han sobrepasado, podrá soñar nunca con poder mirar siquiera a través de sus cristales. ¿Eso es ser un rey español que ama a su patria y a sus súbditos? Porque para la monarquía no somos ciudadanos, sino eso: súbditos. #Rey Felipe #Rey Juan Carlos #Navidad